Zafando

El ojo de Horus

Desde la reapertura de los tribunales en el interior y en nuestra ciudad, en varias oportunidades se activó el protocolo por eventuales casos del nuevo coronavirus en empleados. Son situaciones estresantes que -además de los hisopados a los posibles contagiados- obligan al cierre transitorio de juzgados y fiscalías. La buena noticia sin embargo es que por ahora no se registró ningún caso positivo. Lo más inquietante se vivió ante la versión del posible contagio que habría sufrido el abogado Jorge Agüero, quien concurrió a Tribunales Dos a poco de reanudada la actividad presencial. Según dijeron algunos abogados, “el Mesías” hasta llegó a llamarlos para despedirse por su delicado estado de salud que, finalmente, logró reestablecer. Un encumbrado funcionario judicial manifestó a este medio la satisfacción del Superior Tribunal de Justicia por el óptimo funcionamiento de las medidas de bioseguridad que se cumplen al pie de la letra y sin contemplaciones. Según dijo la funte, esto permitirá arrancar nuevamente con los juicios conformados por jurados populares en San Francisco y Río Cuarto a partir del próximo lunes 13. También destacó el protocolo aplicado en las cárceles, especialmente en la de Bouwer, superpoblada y sin casos desde el inicio de la cuarentena. Dicho en pocas palabras, por ahora, “estamos zafando”.

Garrafero

En Córdoba, el reciclamiento del delito se manifiesta bajo un sorprendente abanico de creatividad. No deja de sorprender el ingenio de algunas modalidades ilegales, que van desde estafas con inmuebles que jamás se construirán ni se entregarán, clonación de tarjetas bancarias, estafas virtuales, cuentos del tío ‘new age’, hasta robos a pechazo limpio con fierros al aire igual que los vaqueros cuando los agitaban como pañuelos al viento. El 17 de julio del año pasado, en Cooperativa Güemes, barrio del sur de la ciudad, un grupo unisex de jóvenes y excitados bandoleros atacaron con la modalidad piraña a Matías y su ayudante, quienes estaban en su camión repartiendo garrafas de gas. La secuencia quedó registrada en la filmación de una vecina que rápidamente la viralizó a través de las redes sociales, convirtiéndose en una prueba clave de ese atraco tremendamente tenso. Querían la plata y el celular pero finalmente, forcejeo mediante con la víctima, se apropiaron de dos garrafas de 10 kilos. A los pocos días, los cuatro hombres y las dos mujeres participantes del robo ya habían sido identificados, disponiendo el fiscal Pedro Caballero la detención de todos con prisión preventiva y la imputación de Robo Calificado. En los próximos días, esta causa judicial será elevada a juicio y muy posiblemente cuando llegue a juicio se plasme en condenas importantes. Por supuesto, para la memoria de los cordobeses, el hecho será recordado como el “robo al garrafero”.

 
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