El rey de la ganzúa

El ojo de Horus

El rey de la ganzúa

Así como un fumador, un ladrón también puede ser empedernido. Es el caso de Demián Motola, quien fue condenado a 4 años y 2 meses de prisión por más de veinte hurtos y robos domiciliarios que cometió en los últimos años en distintas zonas de nuestra ciudad, mayormente en edificios del Centro y de Nueva Córdoba. Claro que Motola - de 43 años- tiene un prontuario que lo pinta a cuerpo entero a la hora de ubicarlo entre los ladrones que se dedican exclusivamente al rubro.

Los antecedentes se remontan a más de diez años atrás, cuando fue condenado en dos oportunidades por violación de domicilio y robos varios. Lo llamativo es que Motola fue detenido el pasado 24 de marzo cuando, a poco de implementada la cuarentena por el arribo del coronavirus al país, éste violó la medida sanitaria para cometer “un domiciliario” en barrio San Vicente. Al haber gozado ya de prisión condicional, a esta nueva condena la tendrá que cumplir completa en el Penal de Bouwer (foto arriba).

El dato que no pasó desapercibido en la Cámara Tercera del Crimen durante la lectura de la acusación es la extraordinaria habilidad de Motola para abrir puertas con ganzúas, esos alambres doblados en un extremo que hacen las veces de llaves universales. Puertas de toda clase fueron burladas por este especialista que, sin dudas, y comparado con otros ladrones, bien se merecería el título de “Rey de la Ganzúa”.

Imposible

La gente pregunta y aprende, y muy saludable es permitir que la curiosidad se eleve, incluso desde la miopía. La semana pasada nos preguntábamos en esta columna la razón por la que si en el contexto de la violencia de género existe una figura penal denominada femicidio, no encaja un espejo que sirva para agravar el crimen de un hombre por parte de una mujer. Un fiscal lector del HOY DÍA CÓRDOBA y del OJO DE HORUS, especialista en la cuestión, trajo generosamente la respuesta.

El vocablo Femicidio fue introducido en el lenguaje universal a partir de la lucha de organizaciones feministas de todo el mundo (y que dieron luz a los Tratados Internacionales). Está referido al sometimiento, la opresión y la asimetría de poder que una mujer sufre de parte de un hombre, en una escalada que muchas veces termina en una muerte violenta. En lo que respecta a la muerte de un hombre, ya está legislado desde 1921 como Homicidio (etimológicamente Homo es hombre).

En el Femicidio existe desigualdad y dominación y significa mucho más que un eventual maltrato de una mujer hacia un hombre. Dicho en pocas palabras, para este fiscal de Cámara pretender imponer una eventual figura de “masculinicidio” es como mínimo imposible.

 
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