No pasan hambre

El ojo de Horus

No es fácil conocer con certeza cuáles son los salarios que cobran los jueces y magistrados en nuestro país y en nuestra provincia. Si bien, de tanto en tanto, desde el propio Poder Judicial hacen alguna publicación, no resulta simple comprender cómo los diferentes ítems van engordando el sueldo básico de los ministros de justicia, muchas veces de manera increíble. Por lo tanto, cada vez que en Tribunales los curiosos preguntamos en los pasillos cuánto ganan por mes, las respuestas suelen ser generales,  aproximadas y hasta evasivas.

En el ámbito de la justicia provincial, los integrantes del Superior Tribunal perciben alrededor de unos 500.000 peos mensuales, como mínimo. Incluso, es posible que los de mayor antigüedad cobren bastante más. En los últimos días, se conocieron las declaraciones juradas de los cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Los “más ricos" son el actual presidente Carlos Rosenkrantz y su antecesor Ricardo Lorenzetti. La doctora Elena Highton de Nolasco se ubica en el medio de la tabla y, siempre según sus propias declaraciones, los "más pobres " serían Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda.

Por supuesto el tema del salario de los jueces fue, es y será espinoso y máxime cuando la recesión económica y la pandemia del coronavirus golpean fuerte al bolsillo del grueso de la sociedad. Según versiones, nada alocadas, al menos algunos integrantes de la cabeza de la justicia argentina ganarían por estos días cerca de un millón de pesos mensuales. Si así fuera, y más allá de los merecimientos, podríamos concluir que al menos estos cinco jueces, de seguro… no pasan hambre.

Polimotos

Hace algunos días confirmaron las imputaciones para cuatro policías acusados por una presunta maniobra delictiva que tenía como escenario la subcomisaría de Estación Juárez Celman. El comisario Pascual Vargas, el oficial principal Néstor Beas y los cabo primero Daniel Díaz y Alexis Magnano  serán juzgados por lucrar con la venta de motos secuestradas, o la devolución de ellas tras el pago de sobornos más baratos que las multas que tenían que afrontar los supuestos infractores.

Todo se descubrió en julio del año 2018, cuando un vecino que usaba su moto para trabajar fue a la dependencia policial para recuperar su vehículo y se encontró con la sorpresa del pedido de una coima de 2.500 pesos para lograr su reintegro. Lejos de asustarse, el hombre hizo la denuncia y buenos policías derivaron esta obscenidad a la fiscal Milagros Gorgas. La magistrada dispuso de inmediato el secuestro de los libros de guardia para confirmar finalmente que las motos secuestradas y depositadas en el patio de la subcomisaría ni siquiera estaban asentadas en dichos registros. O sea, que hacían secuestros truchos para luego vender las motos como si se tratara de un mercado clandestino. Incluso, la investigación confirmó que en algunos casos, usaron los móviles de la fuerza para trasladar y concretar las ventas de las catalogadas polimotos.

 
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