Los olvidados

Los olvidados

comillas01.pngHoy se cumplen ocho meses del temporal del 15 de febrero del presente año que sacudió a las Sierras Chicas, con numerosos habitantes aguardando soluciones que no llegan. comillas02.png

CASI TODO ES OTRA COSA

por Ernesto Kaplan

Pasaron las elecciones provinciales. Pasaron los respectivos comicios municipales. Y seguramente sobrevolará por sus vidas la renovación de autoridades en la Casa Rosada, sin que ningún funcionario les preste la atención que se merecen. Ellos no están pensando en cuál será el voto útil que dicen representar varios de los candidatos presidenciales en competencia. Y aunque habitan el corazón de la República, ese mismo que late en los spots de campaña y en los discursos grandilocuentes de nuestros gobernantes, parecen no ser una prioridad para quienes cuentan con la posibilidad concreta de modificarles la realidad. Hoy se cumplen ocho meses del temporal del 15 de febrero del presente año que sacudió a las Sierras Chicas, con numerosos habitantes aguardando soluciones que no llegan. Por error o negligencia, las promesas lanzadas en medio del aluvión se fueron diluyendo con el paso de las semanas. Y los vecinos se cansaron de esperar.
 
Ante el comienzo de una nueva temporada de lluvias, las demoras en la entrega de las viviendas anunciadas por el gobierno provincial generan suma preocupación entre los pobladores. Como se recordará, el diagnóstico inicial realizado por el gobierno de Córdoba determinó que unas 2.000 casas resultaron afectadas, con daños parciales o totales. De esa cifra, 156 unidades habitacionales no solamente quedaron inutilizables, sino que por su ubicación de riesgo, pegadas a los cauces de agua, no podían volver a ser construidas en el mismo lugar. Para esos casos, la Provincia adjudicó a varias empresas las obras y los municipios dispusieron de los nuevos terrenos. De las mencionadas 156, se están edificando 80 en Villa Allende, 50 en Río Ceballos, 18 en Unquillo y ocho en Mendiolaza, se precisó días atrás en un informe publicado por el matutino La Voz del Interior. Los trabajos en cada ciudad avanzan de manera dispar, pero lo concreto es que ninguna vivienda fue entregada aún a sus beneficiarios.  
 
Ante este panorama, los afectados continúan viviendo en casas alquiladas mediante subsidios, en la habitación de algún familiar, o en las mismas propiedades que habitaban y que aún tratan de reparar casi por su cuenta. Para el resto de los perjudicados por el aluvión, se fueron concretando entregas de ayudas económicas y kits de electrodomésticos y mobiliario. Lo cierto y concreto es que los vecinos aseguran que estos aportes han sido insuficientes. Les propongo un juego macabro. Imaginen por un instante lo que significaría para ustedes perder la casa que habitan por un fenómeno meteorológico extremo, y que ocho meses más tarde, sigan esperando la carroza. Evidentemente, la paciencia tiene un límite. Y, por sobre todas las cosas, la dignidad no se negocia.  
 
Por momentos, uno tiene la sensación de que ciertos funcionarios nos toman por deficientes mentales. La postal demagógica de uno de ellos sumergiendo sus botas y sonrisas en el agua de las localidades afectadas por la creciente no hizo más que confirmar esa presunción. Es el mismo gobernante que prioriza las actividades proselitistas por sobre las necesidades reales de una sociedad. Por tal motivo, sería prudente aconsejarle que, en lugar de publicar una batería de tuits diarios y visitar innumerables sets de televisión, se ocupe de las tareas que lo llevaron a ocupar tres veces el principal sillón del Ejecutivo Provincial. Al mismo tiempo, sus asesores deberían tomar nota acerca de los resultados electorales registrados en los últimos meses en los que se ratificó la tendencia de 2015: ya es un hecho que en las poblaciones de los departamentos Colón, San Justo y Unión, que entre febrero y marzo sufrieron las consecuencias de las inundaciones en sus ejidos urbanos, sus autoridades locales terminaron perdiendo los comicios municipales o los retuvieron por escaso margen. 
 
Es lo que ocurrió recientemente en Río Ceballos y Salsipuedes, donde el peronismo cedió el poder en manos del radicalismo y del vecinalismo, respectivamente. Algo similar aconteció en Villa Allende (el Pro se impuso al pejota); Bell Ville (la UCR desplazó al PJ) y Morteros (los radicales vencieron al justicialismo). También se produjeron derrotas de los oficialismos en Colonia Caroya (el PJ le ganó a la UCR); Las Varillas (el justicialismo triunfó por sobre el radicalismo); y Devoto (perdió la UCR en manos del pejota). En contrapartida, la excepción fueron las reelecciones de los intendentes de Arroyito (Mauricio Cravero-UCR), Jesús María (Gabriel Frizza Pro-FC) y Mendiolaza (Daniel Salibi-UCR).
 
En todos los casos se evidenció un contundente llamado de atención hacia las autoridades municipales que no cubrieron las expectativas después de producido el temporal, independientemente de las banderías políticas. 
 
Por más que nos hagan sentir lo contrario, la gente no es zonza. Le podrán ofrecer espejitos de colores pero con la propaganda no se tapan todos los baches de gestión. Alguien tendrá que dar la cara por los vecinos de las Sierras Chicas. De lo contrario, tendremos que seguir cantando junto a Ignacio Copani… “Lo atamo con alambre...lo atamo”.
 
@ernestkaplan
 
 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar