La suerte está echada

La suerte está echada

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LA CIUDAD HORA CERO

por J. Emilio Graglia

Especial HDC

A menos de una semana para las elecciones del gobernador, el vicegobernador y los 70 legisladores provinciales que nos representarán entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019, se puede decir alea iacta est. Obviamente, la campaña electoral no ha concluido y los últimos días serán muy intensos pero… la suerte está echada.
 
Nadie espera grandes sorpresas, después de una campaña ejemplar, como pocas desde la recuperación de la democracia representativa. Las propuestas de gobierno han sido muchas y muy importantes. Además, casi no hubo agravios personales entre los candidatos de los diversos partidos y sus alianzas. Vale la pena destacarlo.
 
Todas las encuestas conocidas pronostican el mismo resultado en cuanto al partido ganador. No hay discrepancias al respecto. Así ha sido desde el inicio mismo de la campaña electoral. Las diferencias se refieren a dos puntos, básicamente: 1) quién ocupará el segundo lugar y 2) cuál será la diferencia en relación con el ganador.
 
El 13 de septiembre elegiremos al Intendente y las demás autoridades municipales de la ciudad de Córdoba. Cualquiera sea el intendente electo, la gestión municipal a iniciarse el 10 de diciembre, necesitará el apoyo del nuevo gobierno provincial. De ahí la importancia de la elección del próximo domingo para los vecinos de esta ciudad.
 
Las grandes obras de infraestructura que la ciudad capital necesita, son inviables sin la intervención de la provincia. Por ejemplo, la imprescindible extensión de la red de cloacas junto con la ampliación y construcción de plantas de tratamiento, requieren una inversión pública que escapa a cualquier presupuesto municipal.
 
La disposición final de los residuos urbanos también implica el apoyo y financiamiento provincial, en el marco de la organización y el funcionamiento de la región metropolitana. Asimismo, la tan demorada coordinación entre los servicios de transporte urbano e interurbano que entran y salen de la ciudad diariamente. 
 
De esa manera, la votación provincial del domingo que viene será trascendente para toda la provincia pero en especial para la capital cordobesa, tanto en corto como en el mediano y largo plazo. Atento a ello, ha llamado tanto la atención el escaso protagonismo del actual Intendente y candidato a la reelección.
 
Muchos esperaban una activa participación de Ramón Javier Mestre en la campaña de Oscar Aguad. Primero, porque ambos son los referentes más importantes de la Unión Cívica Radical y principalmente, porque el segundo mandato de aquél debería apoyarse en el primer mandato de éste.  
 
El debate que no fue
El debate entre todos los candidatos de todos los partidos o alianzas no se dio ni se dará. La calidad de la democracia cordobesa ha perdido una oportunidad. Se trata, pues, de una asignatura pendiente. La no realización del debate nos ha dejado varias enseñanzas que debemos aprender para el futuro inmediato.
 
La primera enseñanza es que, sin un marco legal que los obligue, los candidatos debaten si pueden y si quieren hacerlo. Nuestras universidades o, más precisamente, quienes las dirigen en este momento, no han podido o no han sabido persuadir a los candidatos para que debatan sus propuestas de gobierno.
 
El primer error de las autoridades universitarias que convocaron al frustrado debate, fue subestimar a los candidatos a la gobernación provincial. Quienes convocaron en nombre de las universidades, trataron de imponer una agenda o un temario a debatir, por encima de los partidos políticos y sus alianzas electorales. 
 
Tardíamente, con las campañas en marcha, los directivos universitarios citaron a los candidatos a debatir, como si estuvieran obligados a hacerlo porque son convocados con los membretes de varias universidades. Sin la negociación que un debate de estas características presupone, la intentona estaba llamada al fracaso.
 
El segundo error fue sobreestimar a las mismas universidades. Con buenas intenciones pero equivocadamente, los convocantes se asumieron como los representantes de los intereses de la sociedad cordobesa. Hoy por hoy, estas organizaciones universitarias tal vez no tengan el prestigio necesario ni la capacidad suficiente para serlo.
 
En realidad, los directivos de las universidades convocantes tienen sus propios intereses, no solamente académicos sino también políticos. Nada que criticar al respecto. Pero sí es criticable que traten de esconderlos detrás de una supuesta imparcialidad que no es real ni recomendable. Al final, perjudicaron la posibilidad del debate que tanto querían.
 
Más allá de estos errores, la falta de este debate no empaña en nada el transcurso de una campaña electoral donde las coincidencias han sido muchas. Nadie duda que Córdoba precise una inversión en viviendas, obras viales e infraestructura de servicios como la energía eléctrica, el gas natural, el agua potable y las cloacas.
 
Nadie duda que la educación, la salud y el ambiente sean prioridades. Nadie duda que de eso dependa el desarrollo de la actividad económica y el capital social de Córdoba, el empleo y la seguridad. El  próximo domingo, elegiremos a los responsables principales de planificar ese futuro y de implementar las políticas para realizarlo.
 
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