Los datos económicos muestran debilidad en el plano fiscal

Finanzas | Por Carla Daniele Barra

En esta semana se dieron a conocer los datos de recaudación impositiva correspondientes al mes de mayo. Los recursos tributarios alcanzaron 499.535 millones de pesos, apenas un 12,4% más que el mismo mes del año pasado; en términos reales, esto significa una caída de aproximadamente un 22% teniendo en cuenta que la inflación superó el 45% en el mismo período. Reflejado principalmente en la evolución de la recaudación del IVA, que aumentó solamente un 3,6% con respecto a mayo de 2019, el impacto de la cuarentena sobre el nivel de actividad parece ser la primera explicación a la dinámica de la recaudación durante los últimos meses.

Simultáneamente, es clave tener en cuenta que el Estado lleva gastando aproximadamente un 3% del producto desde la implementación de la cuarentena. Entendemos que de continuar las medidas de confinamiento (como así se dispuso el día de ayer), los problemas que se generarían en el plano fiscal serían graves. Este desfasaje entre los niveles de gastos e ingresos se financia precisamente con mayor emisión monetaria destinada a asistir al Tesoro.

Estos mayores niveles de emisión se traducen en mayor presión inflacionaria, lo que repercute a su vez en las expectativas de devaluación y derivan en un incremento de la demanda de moneda extranjera. En línea con esto, las recientes regulaciones para el acceso al mercado de cambios (que explicamos en el informe especial de esta semana) no logran contener el drenaje de reservas y, si bien parecen haber detenido la creciente expansión de la brecha cambiaria, su efecto podría ser meramente temporal.
· Instrumentos Dólar-Linked: Obligaciones Negociables y FCI

En el último mes varias empresas acudieron al mercado para financiarse a través de la colocación de Obligaciones Negociables Dólar-Linked. Esto generó una nueva oportunidad de inversión que muchas administradoras de fondos, golpeadas por las últimas medidas de CNV, supieron aprovechar. Tal es así que durante esta semana se inauguraron nuevos FCI que invierten en este tipo de activos.

Entendemos a estos instrumentos como una alternativa de inversión interesante a la hora de cubrirse ante expectativas crecientes de devaluación del tipo de cambio oficial, volviéndose una buena oportunidad para importadores así como para quienes posean obligaciones denominadas en moneda extranjera, productores y cualquier ahorrista que requiera mantener su inversión atada a este tipo de cambio.

Sin embargo, lo cierto es que tras las últimas resoluciones dispuestas por la autoridad monetaria se volvió probable un desdoblamiento en el mercado de cambios basado en las oportunidades de acceso o no al MULC. De darse este escenario, es posible que la presión que hoy vemos sobre el tipo de cambio oficial (y que nos hace pensar en una inminente devaluación) se disipe en el tiempo y continuemos viendo un dólar “planchado” por algunos meses más. Cabe destacar también que el desdoblamiento cambiario implicaría validar un tipo de cambio mayor al oficial (que vendría de la mano del segmento del contado con liquidación), valor que debería ajustarse en los precios de los productos y servicios, traduciéndose así en mayores presiones inflacionarias.

Desempeño de bolsa norteamericana: ¿economía real vs mercados?
A pesar de que los datos económicos arrojan niveles de desempleo en torno al 20% y el manejo de la pandemia y las protestas ha significado importantes costos para el país norteamericano, los mercados parecen priorizar los esfuerzos orientados a reactivar la economía global. La evolución del Índice S&P 500 constituye un buen reflejo de ello.
El “doble cisne negro”, que emboscó al mercado global de la mano de la crisis del petróleo y la expansión de la pandemia a nivel mundial, significó un desplome en el índice del orden del 34%, caracterizándose particularmente por la rápida velocidad de la caída.

Si bien se consideraba el repunte posterior como una corrección técnica (tal como se dio en otros episodios de crisis en la historia), hoy parece consolidarse tal suba como un cambio de tendencia. El índice lleva recuperándose un 43% desde los mínimos registrados y se ubica a tan solo 200 puntos de los máximos alcanzados en febrero; esto implica que el índice le resta subir apenas un 6% para retornar a los niveles pre-crisis. En ese sentido, pueden surgir oportunidades en algunas compañías (ver en el informe “Ideas de Trading” publicado esta semana) que por su esquema de negocios parecen adaptarse correctamente a este cambio de contexto.

Fuente: Dracma

 
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