Todo sobre M. Una lectura de Deslinde, de Debret Viana

Trópico de piscis | Por Cezary Novek

Autopromotor de su escritura y de su imagen, Debret Viana ya era conocido a lo largo y ancho del territorio nacional aún antes de la publicación de su novela. Es por ello que tuvo tal difusión y no es raro ver su portada varias veces compartida en el inicio de Facebook o Instagram. Es que Viana es un animal mediático, un raro híbrido entre librero a la vieja usanza –un vendedor que conoce a fondo el producto vende porque realmente lo ama– con un comunicador nato. Y que, además, desempeña su noble oficio en una de las librerías más pintorescas de Buenos Aires, el Ateneo Grand Splendid. No es un dato menor, ya que el antiguo y centenario teatro –reconvertido en librería desde el año 2000– es inseparable de la figura de Viana. Además, fue elegida recientemente como “la librería más linda del mundo” por la revista National Geographic. Un escenario a la medida del personaje. Sólo faltaba la obra.

Deslinde es el título de la primera novela de Viana, que salió publicada bajo el sello Hojas del Sur, en 2018. El título tiene, siguiendo al diccionario, dos acepciones: 1- Determinación de los límites de un terreno, provincia, etc. 2- Establecimiento o clarificación de los límites existentes entre dos o más cosas. En la contratapa, Mariana Travacio describe al libro como “no solo la novela de amor del siglo XXI, sino también un impecable tratado sobre las preguntas fundamentales de la literatura”.

Pero ¿de qué va la historia? Como una araña que diagrama su tela de forma centrípeta sobre un centro de vacío absoluto, Bernardo –posible alter ego el autor– intenta contarnos la terrible lucha interior para sobrevivir al recuerdo de M., la ex, un amor que fue y no volverá a ser. Jugando con una prosa que amalgama con notable equilibrio el lenguaje urgente de los posteos en redes sociales, inesperados giros aireanos, deliciosas ráfagas de erudición e, incluso, subtramas mínimas, Viana nos pasea por todas las posibilidades de M. Desde la impostación a la suplantación, la variación, la imitación y la digresión sobre, hacia, de, contra, con, desde, por, según, mediante y durante M. Por momentos, el cuaderno de confesiones del protagonista amaga con tomar cuerpo de novela convencional y nos cuenta pequeñas historias que se alejan de M., se salen de su obsesión y hasta dialogan con su entorno. Por momentos, llegamos a creer que incluso puede haber una posibilidad más allá de M.

Pero no hay que dejarse engañar: Deslinde es más un artefacto que una novela. Una trampa intertextual que nos involucra en un carnaval de metaliteratura, una nave que viaja por infinitos hipervínculos bajo la engañosa forma de libro –no en vano la referencia a T.A.R.D.I.S., la máquina de teleportación del Dr. Who, que está camuflada como cabina de teléfonos británica; y que también es el título del segundo libro de poemas de Luz Pearson (Horda, 2016)– para brindarnos una experiencia que tiene más de ensayo caleidoscópico que de narrativa lineal.

Complemento perfecto para el mediático difusor de literatura que es Debret, Deslinde tiene una interminable cantidad de preguntas sobre el sentido de la escritura, el lenguaje, la memoria, la conciencia y la representación. Recorre a su manera particular –espontánea, efusiva, fragmentaria y lúdica, narrada con engolada voz de dandy– la gran mayoría de los dilemas de la creación literaria y de la tradición de la narrativa occidental mientras nos maravilla con la caótica pirotecnia verbal que ya es marca registrada del estilo Viana. Es un libro que se rebela –de la primera a la última página– de su condición de tal: quiere ser cuaderno, vehículo, nave, portal, aleph, muro virtual, código fuente, catarsis lunática, pesadilla dentro de pesadilla que, como un inmenso maelstrom, se arremolina en torno al lector para hundirlo hasta su centro y luego expulsarlo hacia arriba para ver si puede salir ileso. Por cierto, maelstrom deriva de una palabra compuesta neerlandesa: malen (triturar) y stroom (corriente). Una corriente trituradora.

La extrema evocación de M. puede por momentos tener el efecto contrario: en lugar de corporizarse, forma un vacío de antimateria que se traga todo. En una danza pendular entre ambos extremos se desarrolla el torrente de lenguaje que es Deslinde. Un libro de factura exquisita (la calidad de la edición es realmente bella) que genera reacciones extremas. Se lo ama o se lo odia pero no se lo puede pasar por alto. Como a M. Como al mismo Debret, a quien durante la experiencia de lectura de las más de 300 páginas de Deslinde no podemos dejar de representar en la cabeza con el rostro risueño de El malabarista del Universo aquella conocida ilustración de 1844 hecha por J.J. Grandville para su libro Un autre monde y que se popularizó a fines del siglo XX por la reutilización en la portada del último disco de Queen, Innuendo (1991).
Debret Viana nació en Buenos Aires en 1980. Es escritor y librero. Columnista habitual de HOY DÍA CÓRDOBA. Conduce Ficticios, un programa de radio especializado en literatura y coordina el ciclo literario Legión. Publicó el libro de cuentos Menos y la nouvelle Otro. Deslinde es su primera novela.

 
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