El futuro poder de Vigo en la ciudad capital

El carnicero de Urca

Me llamaron el domingo, un rato antes de ir a votar, los muchachos de HOY DÍA CÓRDOBA para decirme que tenían mucho y variado para la edición del lunes, justamente por las elecciones. Yo tenía pensado escribir de lo mismo, porque había escuchado mucho y variado en la semana en la carnicería.

Pero está clarito que en la edición de un diario, el día después de una elección, tienen que escribir los periodistas y los que saben, no un carnicero de barrio… Así que les dije que pasábamos para el lunes próximo; pero los muchachos me propusieron que escribiera para esta edición del martes, así que aquí estoy.

¡Lo que no sabe esta gente que yo cierro a las 13 y vuelvo a abrir a las 15! Y que esas dos horitas las uso para almorzar, y tirarme un ratito en el sillón a dormitar. Así que le robaré tiempo a esa mini siesta que hago todos los días para contarle lo que fue después de las elecciones mi carnicería.

No hubo uno solo que no se sorprendiese del resultado de la elección, no por los ganadores, sino por el tamaño de la diferencia. Hubo clientes que estaban chochos con la boleta única, otros a los que no les gustó; algunos que decían que votaron en un segundo, y también los que dijeron que no veían nada en los cuadraditos tan chiquitos de los candidatos que había que marcar.

Estaban justo dos señoras hablando de eso, cuando entró un cliente, vecino y jubilado, con largos años de militancia peronista y que supo tener cargos en los primeros gobiernos de De la Sota. Ahora no está en la función pública, pero sigue muy metido en el PJ.

Me fui para un rincón del mostrador y le pregunté si había estado en los festejos. Me dijo que sí, que había andado por el Quorum el domingo a la noche. Me contó varias anécdotas de lo que no se vio por la tele…

De todo lo que me dijo, le presté bastante atención a la parte de que la que llevaba la voz cantante era la esposa de Schiaretti. Me dijo que todos estaban eufóricos, pero que “la Ale Vigo estaba al tope de la algarabía”, y dejando claro dos cosas: que este es un triunfo de su marido, y que ella había sido clave en la Capital.

“Todo era paz y amor en los festejos –siguió mi cliente– pero los muchachos de Martín no dejaban de seguir con la mirada cada uno de los pasos de la Ale. Se viene un debate no sólo sobre quién es el padre y la madre del resultado en la ciudad de Córdoba, sino cómo se va a ejercer el poder”.

Ya no había otros clientes. Me acodé en el mostrador para seguir escuchándolo y el veterano se acercó en tono confidente: “Mire, yo lo viví con Olga y Germán: Kammerath era el intendente, pero la que mandaba era Olguita. Espero que ahora no pase lo mismo, porque ya sabemos cómo terminó lo otro…”

Le entregué la carne, le cobré y me quedé pensando en que si hasta los que ganan por goleada tienen sus problemas, qué quedará para los otros.
Nos vemos el lunes.

13 Mayo 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar