Reproches entre los primos albertistas

El carnicero de Urca

Las vacaciones de invierno me están trayendo la satisfacción de que algo se mueve en la carnicería, y la incomodidad de la familia que sigue reclamando que les debo las vacaciones desde el verano…

Así que, en algún momento, voy a tener que cerrar unos días y salir a pasear un poco, aunque sea por acá nomás.

Pero por ahora le metemos pata. El movimiento no es de locos, pero no me puedo quejar: algo vendo y algo converso. Y gracias a lo que converso, tengo algunas cosas para contarles acá los lunes. Y con esto de la campaña, hay mucha gente con ganas de contar cosas.

La semana pasada cayó un cliente que hacía mucho que no aparecía. Abogado y kirchnerista desde antes que naciera el kirchnerismo.

Es tan apasionado y vehemente como simpático. Yo siempre lo cargo con eso de que es extraño encontrar un K en Córdoba, y él me responde que un día se van a arrepentir en masa los cordobeses.

La cuestión es que apareció, y con tiempo para conversar. Me pidió costilla bien ancha, un vacío entero con poca grasa y un matambre. Mientras le preparaba, me dijo que estaban calientes por la manera en que se armó la primera visita de campaña de Alberto Fernández a Córdoba.

“Estaba obsesionado con la famosa foto con Schiaretti, y no nos dio ni bola a los compañeros, que venimos aguantando los trapos desde hace años y en las malas”, se despachó.

Lo seguí escuchando y me empezó a contar algunas cosas que desconocía. Me dijo que Alberto tiene su propia gente en Córdoba, que no son muchos, pero que se hacen llamar “albertistas”. Y que los viejos K, que ahora también son albertistas por decisión de Cristina, están embolados porque el más visible de esos “albertistas” es un tal Asbert, que anda haciendo campaña por los Fernández pero con la lista de diputados nacionales de Schiaretti y no la del Frente de Todos.

Dejé el vacío a medio desgrasar y lo miré con cara de sorprendido. “Muchos de los albertistas trabajan en la provincia, y dicen que en cualquier momento se hace público el apoyo de Schiaretti al Alberto”, continúo.

Enojado, me siguió contando que en la lista de Todos siguen con muchos ruidos: que la pelea entre Chacón y Saillén no se saldó jamás, que hay tironeos de ver quién habla con Máximo y no sé cuántas cosas más.

“¿Y Cristina, va a venir?”, atine a preguntarle al locuaz abogado. “Esperemos que sí. Es nuestra jefa”, dijo remarcando lo de “jefa”.

Le regalé dos chorizos y dos morcillas para la previa del asado que estaba organizando.

Y me puse a pensar adónde voy a llevar a los chicos un par de días.

Nos vemos el lunes.

15 Julio 2019
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