Llaryora busca ser el interlocutor cordobés de Alberto

El carnicero de Urca

Esto de las elecciones ha dejado tanta tela para cortar… pero para mí lo más importante es que me sacaron la siesta del lunes. Es que los muchachos de la Redacción me llamaron el viernes, también a la hora de la siesta, para decirme que el lunes hacían una edición especial de las Paso y que esperaban esta sencilla columna para el martes. Así que, en vez de escribir tranquilo los domingos a la tarde, después del almuerzo familiar y la siestita, me hicieron trabajar un día que tengo abierta la carnicería.

No vinieron muchos ayer, pero lo que sí, todos hablaban de lo mismo. Cuando abrían la puerta, ya sabía a quién habían votado, por la cara. Por suerte, ganadores y perdedores estuvieron calmos, y no se armó ninguna de esas discusiones que suelen desatar los apasionamientos políticos.

Cuando ya estaba por cerrar al mediodía, y sin que ningún cliente me hubiese aportado algo digno de contar, apareció un viejo conocido, que sabe como pocos los vericuetos del peronismo de Córdoba. Está medio relegado ahora en la Legislatura, pero tiene datos finos de lo que pasa en el Centro Cívico y en todos los campamentos del PJ cordobés.

Me contó que en Hacemos por Córdoba estaban más que chochos con lo que hicieron con la boleta corta, y que ahora todos miran para ver cómo van a ir saltando para el lado de los Fernández, al menos los que no saltaron ya. “El Gringo va a seguir plantado en lo suyo, pero va a liberar a los muchachos”, me dijo bajando la voz, mientras yo le cortaba unos churrascos de bola de lomo.

“Pero hay varios que se están moviendo y mucho. Y en la primera línea, de los que ya están anotados para la sucesión del Gringo”, siguió.

Dejé de cortar y lo miré para que me ampliara. “Anote –me dijo–, Martín va a ser el gran albertista cordobés”.

Le mantuve la mirada para que siguiera. Me dijo que tienen datos de que la gente de Llaryora ya mandó mensajes hacia el comando del casi presidente electo. Que los muchachos del futuro intendente se apuraron antenoche a elogiar los movimientos de Caserio, el primer peronista cordobés que desobedeció a Schiaretti y se fue con los Fernández.

“Martín tiene contactos en todos lados. Y también con Alberto”, me dijo mientras le entregaba la bolsa y le cobraba. Se fue sin darme muchas más precisiones.

Apenas salió, cerré, me vine a almorzar algo y me senté a escribir esta columna que va los lunes pero esta vez sale martes.

Es un país que cambia bastante seguido, así qué nos vamos a sorprender por cambiar un día…

Nos vemos el lunes (espero)

13 Agosto 2019
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