Mestre se había ilusionado con cargos nacionales

El carnicero de Urca

¡Qué semanita, muchachos! Me la pasé con el teléfono en la mano pero no recibiendo pedidos sino hablando con los frigoríficos, para que me dijesen cómo iba el precio de la media res…

Yo tengo unos cuantos años ya, se habrán dado cuenta. Cómo será que en el Rodrigazo ya le daba una mano a mi viejo, que también tenía carnicería. 1974 -para los más jóvenes- fue la primera megadevaluación que yo me acuerde. De ahí para acá las pasé a todas detrás de un mostrador… ¡qué me van a contar de lo que es una disparada alocada de precios!

Se vendió tan poco esta semana. Algo repuntó cerca del finde ¿largo? Y hasta hubo valientes que se le animaron al asado del Día del Niño (o de la Infancia, como se le llama en estos nuevos tiempos). Obviamente, todos con los ánimos medio crispados. Cada cosa he escuchado esta semana, que mejor para todos no repetirlas. Le mandé un mensaje el sábado a mi editor para que me liberase de la nota de este lunes, pero la respuesta fue escueta y contundente: “Espero la nota el domingo a la tarde, estimado carnicero”.

El sábado cerca del mediodía llegó uno de mis clientes que es funcionario municipal. Venía por un asadito para el domingo, y por la cara me di cuenta cómo estaban los ánimos por ahí. “Es derrota tras derrota este año”, arrancó. Yo me puse a prepararle el pedido.

Me contó que en el mestrismo se trabajó para la campaña de Mauricio Macri con un entusiasmo mayor que otros sectores de lo que (alguna vez) fue Cambiemos. Según él, la razón de ese impulso es que el propio intendente saliente había transmitido que, si seguía Macri, habría unos 100 cargos disponibles.

Y que como la gente de Ramón Mestre quedó sin nada después de perder la Municipalidad y sacar a penitas un puñado de bancas en la Legislatura de la provincia, algo se habían entusiasmado. Y que, aunque formalmente queden dos meses para la elección en serio, el 11 de agosto a la noche se derrumbaron tanto como el 12 de mayo a la misma hora.

Le pregunté si era cierto o era para arengar a la gente lo de los 100 cargos, y me dijo que a él no le constaba, pero que sabía que Mestre había acercado posiciones con la gente de Macri. Y que algo confiaba en recibir.

Le hice notar que hablaba como si ya todo estuviera terminado. Se sonrió y me dijo: “Si creyera en los milagros iría a la iglesia, no a la carnicería”.

Nos reímos juntos, le cobré y lo saludé con ganas. No estuvo mal una risa en medio de tanta pálida. Y no se olviden que yo ya pasé por más de una.

Nos vemos el lunes próximo.

19 Agosto 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar