El chequeo médico de Schiaretti

El carnicero de Urca

Se me hizo medio largo enero, pero ya está. Ya estamos en febrero y espero que esta primer semana, con la gente con el sueldo en el bolsillo, se mueva un poco más la carnicería. Me quedé todo el verano en Córdoba, aguantando calores, lluvias, cortes de luz... así que espero que compense con un poco de movimiento.

Lo de la humedad de estos días ha puesto fastidioso a todo el mundo. De los pocos clientes que tuve esta semana, la mayoría entró quejándose por algo. Yo puse la mejor cara y escuché, paciente, los lamentos.

De los pocos que no se quejaron, el que más me interesó fue un veterano cliente que lleva muchos años trabajando en el gobierno provincial. La cantidad de datos que tiene el señor, ni le cuento. Es muy reservado y formal el hombre. Por suerte, cuando vino el viernes a la tarde, no había nadie, así que pudo hablar tranquilo.

Yo arranqué diciendo que lo había visto muy enfático a Schiaretti en el discurso de la Legislatura, y que había escuchado en la radio que dijeron que para que no le pasara lo del año pasado, cuando medio que se desmayó, tomaron varias precauciones, como tener a mano un vaso de gaseosa.

El hombre asintió y se quedó callado. Yo seguí cortando los bifes anchos que me había pedido. Hasta que me interrumpió con una pregunta: “¿Sabe lo que pasó hace un par de sábados atrás?”. Yo arquee las cejas en señal de ignorancia total. Y empezó a contarme.

Me dijo que él había escuchado de la calentura que hay en el gobierno con la gente del Allende del Cerro, porque alguien del sanatorio avisó que estaba Schiaretti internado.
–¿Cómo es eso?– le pregunté.
–Lo que yo escuché en el gobierno es que el gobernador fue a hacerse un chequeo programado. Que eligió el sábado, porque está ocupado durante la semana. Que era una cosa muy de rutina y que en un par de horas ya estaba en su casa lo más normal.

Lo escuché con atención y le dije que era entendible de por qué no se había sabido nada del tema. Me dijo que sí, pero... que él había escuchado que no fue un simple trámite y que algún malestar había tenido cuando volvió de España y que lo obligó a atenderse ese sábado.

Le entregué la bolsa con la carne, pagó y se fue diciéndome que también había escuchado que los que ven todos los días al gobernador lo ven sin ningún problema, más allá de los años. Se fue y yo me quedé pensando qué poco se suele informar de la salud de nuestros gobernantes. Hasta que entró otro cliente y seguí con lo mío.

Nos vemos el lunes.

04 Febrero 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar