El silencio de Llaryora y la interna de su equipo

El carnicero de Urca

Me vino muy bien, en la semana que pasó, el “efecto Talleres”. Vendí bastante para el miércoles, algunos que comieron el asado después de la cancha y otros que se quedaron viéndolo por la tele, parrilla mediante. Pero el efecto de la victoria en el primer partido parece que les dio envión, porque vinieron varios “tallarines” a comprar asado para jueves y el fin de semana. No es para festejar, me aclararon todos, porque dicen que les falta el partido en San Pablo. Espero que los que no viajen a Brasil sigan comprando para el asado, aunque casi todos los cortes llegaron con un aumento de 15% desde los frigoríficos. Vamos a necesitar mucha pasión futbolera para seguir vendiendo algo…

La gente se quejó menos del calor, no se me cortó la luz, no hubo grandes problemas en el barrio, así que podría decir que pasé una semana más o menos tranquila. Uno de los hinchas que vino a comprar unas costillas y vacío es funcionario provincial. Se ve que lo de la Libertadores lo puso de buen ánimo porque me contó un montón de cosas. Me dijo de las reuniones por la campaña, de cómo lo tienen que mostrar a Schiaretti, de lo que hay que decir, de lo que no, que el gobernador no habla con los periodistas para no salirse del libreto, que los discursos ya están bien guionados antes para que coincidan con los mensajes de campaña. Y así.

Y me contó también de Llaryora. Le pregunté si iba a la cancha y se largó a reír. Me dijo: “somos tan raros nosotros, que llevamos de candidato a intendente de la ciudad de Córdoba a un hincha de Sportivo Belgrano de San Francisco”. También que Llaryora sale en los avisos oficiales y va a los actos, pero no dice una sola palabra; que la idea es mostrarlo bien en silencio y esperar a que se decida a quién va a enfrentar por Cambiemos, para empezar ahí a darle letra al sanfrancisqueño.

Y que eso ha generado ruido en el equipo de Llaryora. Porque hay algunos que están de acuerdo que sólo sonría para la foto, pero hay otros que dicen que tiene que salir a opinar sobre los temas de la ciudad. Y –según mi cliente- dice que discuten entre los que creen que Llaryora tiene que meterse bajo el ala de Schiaretti y los que advierten que a la gente no le gusta los candidatos-delegados.

Le entregué la bolsa con el vacío y las costillas, y cuando me fue pagar, al lado de la tarjeta de débito tenía el carnet de Talleres. Me sonrió y yo me puse a pensar cómo el fútbol puede cambiar tanto los estados de ánimo. Hasta que me di cuenta que mi reflexión no era demasiado novedosa, y me puse a afilar los cuchillos.
Nos vemos el lunes.

11 Febrero 2019
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