Narvaja Editor y su terrorífico triunvirato literario

El centinela ciego | Por Leandro Calle

Tal vez sea el miedo la clave de toda literatura de terror. ¿Qué es el miedo? Es un sentimiento común a todos pero que no siempre es fácil de definir. Por lo pronto existen miedos reales y miedos imaginarios. La muerte, la posibilidad de que suceda suele generar miedo y es una realidad común a todo ser humano. Pero los matices y el abanico de posibilidades que genera el sentimiento del miedo son muy diversos, de ahí, por ejemplo, las fobias suelen engendrar miedos personales que para muchos parecen verdaderas pavadas (miedo a las gallinas, miedo a las arañas, etc.) En general estos miedos fóbicos están conectados con alguna experiencia traumática de la infancia. Los miedos parecen depositarse justo en el umbral de algo que va a suceder y todavía no sucede. O imaginamos el final y su consecuencia o echamos a volar la imaginación y allí aparecen múltiples monstruos de diversos orígenes. Monstruos personales y monstruos comunitarios. Personales cuando están ligados a la propia historia y comunitarios cuando tienen que ver con un pueblo, su conformación histórica o su derrotero identitario. “Nahuelito”, el monstruo acuático de Nahuel Huapi por ejemplo, sería un monstruo de carácter regional y comunitario. El nombre en diminutivo, confiere a la bestia cierto cariño, una especie de apropiación de la comunidad que puede decir “acá tenemos algo que mostrar” y ese “algo” está conectado con el misterio. La indefinición, lo desconocido, lo misterioso, atrae y repele, casi como la definición de lo sagrado que daba Rudolf Otto: aquello numinoso que era terrorífico y fascinante al mismo tiempo. El miedo nos conecta también con el otro lado de las cosas, el “más allá”.

Esa misma indefinición aparece en el título del nuevo libro de Narvaja Editor, sello del reconocido escritor y editor Gonzalo Vaca Narvaja. El título es “Eso existe”. “Eso”, “algo”, “alguien”, genera una curiosidad que repele y atrae, como el misterio o como el miedo. Desde la tapa asistimos a la curiosidad libresca ya que no figura ningún autor. No creo que sea un error editorial sino más bien una apuesta por el género. Ya desde la cubierta, el libro genera inquietud e incertidumbre.

Tres son los autores de esta nueva apuesta por el género de terror en Narvaja Editor: Carlos Salinas; Mariano Marucco y Nelson Specchia. Tres relatos, dos breves y uno más largo. En los tres casos el acierto tiene que ver con que el miedo es generado por el estilo de la narración y no tanto por la proliferación de monstruos o la cantidad de sangre vertida. La clave en este terrorífico triunvirato literario es que van suscitando poco a poco el miedo con la manera de narrar, con la verosimilitud necesaria y algunas notas de color.

El primer relato “La piedad del azufre” de Salinas posee un condimento muy especial que está vinculado al paisaje nocturno, a quien se pierde en la noche y se encuentra con un desconocido. Es un tema ancestral de la literatura del miedo pero aquí viene recreado por el paisaje autóctono, casi como un cuento de aparecidos. El caminante llega a una especie de aporía en donde no puede negarse a la ayuda que le brinda… quién… ¿el demonio?, ¿la muerte?, ¿un fantasma? Esa incertidumbre del personaje es la que hace que el lector acompañe hasta el final al protagonista.

“El pino” de Mariano Marucco es prácticamente un microrelato que se ciñe a dos breves páginas donde la concentración narrativa es importante. Relato “unquillense” que toma una anécdota o imagen local y a partir de ella construye una respuesta que tiene al terror como principal protagonista. Marucco escribe sobre la sangre pero claro, no necesita manchar las páginas con el elemento que nos contiene, sino que al mencionarla, ensancha en nuestra imaginación la posibilidad de perder ese líquido fundamental en nuestras vidas. Algunos por curiosidad se dirigirán a la despensa mencionada en Unquillo para ver cuánto hay de verdadero, otros, como yo, que soy medio cobarde en estas cosas, prometo jamás poner el pie en ese negocio.

Decíamos recién que había un cuento, un microrelato y ahora Specchia se aparece con un cuento largo, casi una nouvelle. Narvaja propone sin darnos cuenta tres géneros dentro del género. El cuento de Specchia se llama: “Firmado con labios rosa Dior”. El autor de “La cena de Electra” construye en este cuento un camino perfecto hacia el miedo. Entramos de manera suave y vamos caminando a través de las palabras hacia un callejón que ya se enterará el lector si tiene o no tiene salida. El estilo, que en Specchia suele ser barroco, está aquí ceñido a un tiempo del miedo in crescendo que evidentemente llega a su máximo clímax y de manera magistral en la última página. No debo adelantar ningún final, por supuesto, pero sepan los lectores que van a encontrarse con unas tiernas y elegantes viejecillas que se las traen.
Muy buena apuesta de Narvaja Editor por el terror, el miedo y la literatura.

16 Mayo 2019
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