Cezary Novek: encontrar belleza en la tragedia

El centinela ciego | Por Leandro Calle

Ya hace tiempo que venimos hablando de manera directa o indirecta sobre el libro y las editoriales. Cualquier lector más o menos competente, habrá notado que dentro del mundo occidental, al menos, las grandes editoriales, las de más llegada al público, pertenecen a estructuras monopólicas. Esto conlleva pros y contras. Por un lado, los autores que logran llegar con su obra a estos grandes monopolios, adquieren una visibilidad inimaginable con tiradas imposibles para un editor –llamémosle- independiente. Por otro lado, estos grandes monopolios, toman sus decisiones editoriales sin tener arraigados sus pies en estas tierras. Quiero decir, que el recorte, la formación de un canon, la selección, obedece a criterios que vienen de fuera y que nos son impuestos. A su vez, con la situación económica que estamos viviendo, el libro se ha vuelto un elemento caro y si es un libro del exterior casi un objeto de lujo… lectura para pocos lamentablemente. La ecuación es simple o mejor dicho el resultado es simple: el embrutecimiento. De todos modos, al igual que en la crisis de 2001, las editoriales independientes surgieron con fuerza remando a troche y moche a través de un agua demasiado densa. Dentro de las editoriales independientes surgieron también –san Cucurto nos bendiga y nos proteja- las “cartoneras”. Hoy, muchas editoriales cartoneras pasaron a ser editoriales, digamos, más formales y otras mantienen aún con orgullo y esfuerzo su originario corazón de cartón prensado. Entre las cartoneras actuales encontramosa la puntana “Color Ciego Ediciones” y entre los autores que publica está Cezary Novek que también colabora fervientemente en HOY DÍA CÓRDOBA.

La primera reacción frente a un libro de cartón puede ser el rechazo, la perplejidad, la extrañez e incluso el desprecio. Sin embargo, cualquiera de estos sentimiento, comunes a cualquier ser humano, revela de algún modo, un dejo de superficialidad. ¿Tan importante es el soporte? ¿Desde cuándo es más importante lo de afuera que lo de adentro? ¿Lo estandarizado e industrial vale más que lo artesanal? Y podríamos seguir debatiendo sobre las fortalezas y debilidades de las ediciones de cartón y las ediciones convencionales, y seguramente de ambos lados encontraríamos razones, pero olvidamos tal vez lo más importante que es lo que hay dentro, aquello que leemos. ¿Importará tanto si lo leemos en tal o cuál formato/soporte?

El libro de Novek es un relato largo que se sostiene de la primera página hasta la última. Resulta interesante además, que el autor puede recrear una atmósfera gótica que se nutre del pasado pero tiene una frescura de presente. Poe podría decirse que está presente a lo largo de todo el relato. Su presencia no es epigonal sino inspiradora. Se retoma el camino y en este sentido Novek, como otros autores argentinos, han puesto al gótico, al terror, y a otros géneros colindantes nuevamente en carrera.

El protagonista de este relato se llama Lanzi. Abandonado por su mujer, Lanzi asiste en pocos meses al fallecimiento de la misma. A partir de allí, Lanzi “supo encontrar belleza en la tragedia”. El estilo, la estética del cuento está vinculado a cierto neodecadentismo, podríamos decir, que puede extraer del dolor y la perversidad estallidos de belleza. La atmósfera del relato, si bien se da más en “cuarto cerrado” me recuerda a la de “Annabel Lee” de Poe, como si todo sucediera en un tiempo casi mítico y nebuloso: “It was many and many a year ago,/ In a kingdom by the sea…” (Sucedió hace muchos, muchos años, / en un reino junto al mar).

La temática escatológica y/o necrofílica, muchas veces ha sido utilizada como impacto o conmoción. Quiero decir que en el lector, acontece una especie de repulsión o de rechazo. El realismo sucio, por ejemplo, genera con sus fuertes contrastes un shock estético en el lector. Tal vez, estos impactos muchas veces han sido utilizados en la literatura en razón de los altos estímulos que necesita el lector que se encuentra hoy invadido por constantes estímulos visuales desde el momento que sale de su casa y se topa con la realidad o llega a su hogar y prende el televisor. En “Cada día es un pájaro que se muere” de Cezary Novek, no hay tal conmoción. Justamente el acierto reside en que de una manera suave y dulce el lector penetra en un laberinto muy bien calibrado de necrofilia y perversidad. Entra dulcemente como la musicalidad sublime de los versos de Poe. Cuando queramos despertar del sopor estético y salir del laberinto será tarde. Y cuando concedamos y entreguemos todo, como Lanzi ha entregado su corazón, el autor, en la exacta última frase del relato nos ofrecerá una vuelta de tuerca rumbo a la decepción.

 

06 Junio 2019
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