Bienvenidos a Memépolis

TODOS LOS LUGARES DONDE ME PERDÍ | Por Pablo Natale

1. Posiblemente cualquiera que esté leyendo esta nota ha visto o verá como mínimo un meme en el día. La gente mira memes, comparte memes, hace memes: las conductas humanas contemporáneas no solo son miméticas (en el sentido de “imitativas”), sino también meméticas. Ahí están el meme del hombre araña, el del chico que mira a la chica, el de Maradona en éxtasis bajo el sol ruso. Podría decirse: los memes son una síntesis del comportamiento global en las redes. O más bien: el meme, en tanto unión de imagen y texto, permite sintetizar conceptos de manera sencilla, eficaz y graciosa. En cierto modo, por eso existen Instagram, Facebook, Twitter, y Memépolis.

2. Ha sido repetido hasta el hartazgo: el concepto de meme es previo a la web 2.0 y lo creó un biólogo evolutivo allá por 1976: “meme”, para Dawkins, es un neologismo asociado a la idea de mímesis, de gen y de memoria. Dawkins postula lo siguiente: así como puede hablarse de genes y una lucha por la evolución, también puede hablarse de memes, ya que las ideas se transmiten, se replican, se hacen virósicas y luchan por permanecer en la hermosa y dolorosa existencia. De una manera u otra: luego de la creación conceptual de Dawkins transcurren treinta años y los memes se convierten en otra cosa. Adiós, teoría del meme inicial.

3. En cierto modo, los memes, junto con los emoticones y la simbología asociada a las grandes redes, son una variante inesperada del esperanto y de ciertas utopías de un lenguaje universal. A diferencia del símbolo de “me gusta”, de los corazoncitos instagrameros y de las miles de variantes emoticonicas disponibles, los memes introducen una posibilidad narrativa tácita. No solo eso: los emoticones operan por representación directa; tal emoticón representa el gesto que estoy teniendo o podría tener o deseo comunicar que tengo. Los memes, en cambio, sintetizan un cúmulo de información y varios gestos (im)posibles. A saber: si Messi hace una gran jugada o hay un apagón insólito y duradero varios dirán que “pasó algo inexplicable, no hay palabras”. El enunciado “eso no se puede decir con memes”, en cambio, siempre es incorrecto.
4. Momento de volver a la teoría meme inicial: habría memes que son más fecundos que otros (ideas que, en ciertos contextos y condiciones, tienen mayor facilidad de reproducción), memes que son longevos (ideas que pueden “durar” más) y memes que se replican con mayor fidelidad que otros (ideas/información que se reproducen manteniéndose similares a la variante original). ¿Qué pasa si aplicamos esto a nuestros memes actuales? ¿Cuáles son los memes que más reproducimos los argentines? ¿Qué es lo que, de manera creativamente explícita y directa, transmite un meme y nos hace reír y sobre qué información memética se apoya indirectamente? Ejemplo: el meme “everything is fine”, donde un perrito está sentado adentro de una casa en pleno incendio voraz, se relaciona directamente con el meme “disaster girl”, en donde una chica parece mirar con ironía a cámara mientras una casa se incendia. Son memes hermanados, facilitan su reproducción mutua y a la vez se basan en la misma idea-meme: a) la percepción individual de un siniestro difiere de la percepción general; b) hay formas infantiles o animales (y por tanto, hay formas “maduras”) de comportarse ante las catástrofes. Como si fuera poco, ambos memes funcionan también por antagonismo: aquellos que no reconocen el problema que se avecinaba en sus propias casas-ciudades-estado versus aquellos que tenía razón al haber avisado del desastre que se avecinaba. Son, como el del hombre araña, un mismo meme a la vez distinto: o, más bien, son como el meme de Batman cacheteando a Robin. ¿Lo ven? Familias y familias de memes, hasta fundir el reino.

5. Bien podría rastrearse esta hilación de memes, hacer un estudio de los memes más compartidos y definir características de los contextos nacionales a partir no solo de lo más replicado sino del “inconciente de los memes”. También podría quitarse la imagen, el texto e incluso los dispositivos tecnológicos y considerar que en ciertas épocas hay “ideas-memes” que por su relación con otras triunfan en la lucha por la información, generan adeptos y se contagian. ¿No es esa idea de que “todos los políticos son corruptos” un meme? Cualquier comparación entre Argentina y Venezuela: ¿no es un meme nacional? ¿La idea de “atar con alambre” no es otro meme?

6. En la tierra apenas alambrada de los memes hace años que se vive la época de esplendor, a tal punto de que se han resumido partidos de fútbol usando memes y de que ciertas campañas políticas pueden mejorar o empeorar con memes. Recientemente, el youtuber Guillermo Aquino le dedicó a los memes un simpático sketch donde se muestra a un par de jóvenes haciendo memes para quejarse de la realidad política pero sin capacidad de movilización física-partidaria. Más recientemente, una española comparó los memes más reconocidos con cuadros clásicos, una profesora le llevó a sus alumnos la historia de la filosofía griega sintetizada por memes y una profesora de literatura argentina le dio de tarea a sus alumnos hacer memes luego de la lectura del Facundo Sarmientino (resultado: varios memes geniales). Todo esto pasó en apenas unas semanas y se puede ver que los experimentos fueron un éxito. La pedagogía ha llegado a las puertas de Memépolis. Sólo sé que no sé nada: pero puedo decirlo con un meme.

18 Julio 2019
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