“La escritura es algo así como una picazón discontinua”

Conversaciones | Lucas Gatica

Aquí, como anticipo
a la presentación de
“El secreto de los toros”, charlamos con Santiago Guindon sobre el libro
y su escritura

Hoy Día- ¿Cómo decidiste lanzarte a la escritura? ¿De dónde te surge la inspiración a la hora de escribir?

Santiago Guindon (SG): La escritura es algo así como una picazón discontinua. Siempre estoy leyendo o viendo algo, pero no siempre escribiendo. Soy indisciplinado. Cuando leo algo que me llama la atención y me despierta ganas de escribir, le meto mano. A veces escucho algo, me cuentan cosas y me parecen interesantes desde un punto de vista narrativo, creo que podría contarse una historia ahí, lo paso a escribir hasta donde me dé. A veces, no me gusta y lo dejo, lo retomo o ya va a parar al tacho. Así es como se desarrollan esas historias.

HDC- ¿Cómo clasificarías este libro de cuentos? ¿Qué hay en estos relatos?

SG: Creo que es un libro de historias que se cuentan a la fuerza. Quiero decir, los narradores sienten la necesidad de contar, toman turnos para seguir el hilo de las historias, hay algo de coral y de contrapuntos, capaz. Por ahí, cierta necesidad de escaparle al silencio, que no sería otra cosa que el fin de un relato y el comienzo de otro. Una maquinaria donde los engranajes hincan los dientes unos en otros para que la estructura siga girando. Un poco somos eso, ¿no?, narradores episódicos de una cinta de producción de historias que se llama “vida”.

HDC- ¿Cómo y cuánto hay de Córdoba en “El secreto de los toros”?

SG: En términos generales, el realismo funciona siempre en el lector como un pacto de identificación. Parte de eso es su encanto. Nos “metemos” en ese mundo porque lo reconocemos y nos reconocemos en él. Esa sería su magia. A pesar de eso, algunos de los relatos no son realistas a secas o tan realistas y ahí la cosa se complicaría un poco. De todas formas, me gusta pensar que estas historias destilan de Córdoba algunos personajes, con sus palabras y obsesiones. Ciertos barrios o zonas, también. Algunas calles, seguro. Un registro o una tonalidad, me encantaría, pero no sé.

HDC- Además de este libro de cuentos, ¿estás con proyectos a futuro?

SG: Estaba escribiendo una novelita, más bien breve, pero no puedo encararla del todo. No sé qué será de eso, si llegará a buen puerto o no. Alguna vez me impuse la tarea de escribir un poema en prosa todas las noches sobre algo que me haya pasado en el día. Pero el proyecto caducó a la semana. Pienso retomarlo.

HDC- ¿Qué escritores del género son tus principales influencias?

SG: A esta altura del partido las influencias son un amasijo de voces que formatea la huella donde pisamos. Me gusta pensar más en libros o textos individuales que en obras completas. Es difícil no traicionar a la memoria, pero si tuviera que tirar mis once en el verde césped seguro pondría a Los detectives salvajes y Últimos atardeceres en la tierra (Roberto Bolaño); El juguete rabioso (Roberto Arlt); Glosa y Cicatrices (Juan José Saer); Los pichiciegos, La larga risa de todos estos años y La luz mala (Rodolfo Fogwill); El astillero y La cara de la desgracia (Juan Carlos Onetti); Luz de agosto (William Faulkner);Crítica y ficción (Ricardo Piglia); La gallina degollada y El almohadón de pluma (Horacio Quiroga); Ocio y Los Lemmings (Fabián Casas); algún capítulo de Los Sopranos, The Wire, Mad Men y Okupas (los pondría en el banco de suplentes por si el partido se complica).

10 Septiembre 2019
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