La compasión como eje de políticas sanitarias

Instituciones mentales, por Ivana Saltanovich

Un estado de locura (editorial Raíz de dos, 2018)

La legisladora provincial Liliana Montero sellará su paso por la Unicameral de Córdoba el año próximo, cuando venza su segundo mandato, con una extensa lista de proyectos de leyes y pedidos de informes que conforman su inventario, hechos mayormente desde su bloque unipersonal. Pero también lo hará con un libro bajo el brazo, que dejará constancia escrita sobre su insistencia en uno de los temas que más maneja: la salud mental. Un estado de locura (editorial Raíz de dos), es un relato que reconstruye la escritora Natalia Ferreyra sobre la investigación que llevó adelante Montero desde el año 2012 en adelante acerca del estado de situación de las instituciones psiquiátricas de la provincia y cómo atraviesan su internación los “locos”. Se trata de devolverle una pizca de humanismo a una realidad disimulada en descascarados, olorosos y húmedos edificios.

“Durante cinco años recorrí el sistema de salud mental de la provincia, he atravesado por todos los estados emocionales posibles, desde el enojo, la bronca y la impotencia hasta la alegría y gratificación. Múltiples acciones llevamos a cabo ante los tres poderes del Estado. La mayoría fueron rechazadas o ignoradas, aunque se lograron algunas cosas. Hoy la escritura se presentó como una posibilidad para dar testimonio de la lucha en defensa de las leyes de salud mental en nuestro país. De visibilizar lo que todavía sucede en el sistema de salud mental de Córdoba”, plantea Montero y agrega que en esos recorridos encontró que su escucha atenta y sus palabras “podían ser vehículo para aquellos que no tenían libertades para decir o denunciar”.

Es en el prólogo en donde la autora destaca que las leyes actuales en materia sanitaria superan el escenario previo al año 2010. La legislación es esencial para respetar la integridad de los derechos de las personas que padecen mentalmente. Sin embargo, esas nuevas normativas no han torcido el camino de abandono y desidia “por falta de voluntad política real para dejar atrás los paradigmas antiguos”, sostiene en referencia a la desmanicomialización de los centros.

“Desmanicomializar no es dar altas compulsivas”, alerta y sigue: “La ley nacional y la ley provincial se inscriben en un contexto político, social e histórico que permitió que en Argentina avanzáramos algo que las ciencias psiquiátricas y psicológicas sostienen desde la década del 50”. Pero más tarde, en páginas siguientes la denuncia se vuelve directa: existen disposiciones internas en algunos centros, como el Centro Psico Asistencial (CPA) en donde no solo se “violan” preceptos de la Ley de Salud Mental sino incluso del protocolo de Naciones Unidas.

En su recorrido por el sistema de salud mental de Córdoba, Montero -que además es licenciada en Psicología con especialidad en psicología clínica- visitó el Hospital Neuropiquiátrico Colonia de Santa María de Punilla, la Colonia Alborada José Ceballos de Bell Ville, el Instituto Provincial de Alcoholismo y Drogadicción (Ipad), el Neuropsiquiátrico y el Hospital Florencia Díaz en la ciudad de Córdoba, el Hospital Colonial Dr. Emilio Vidal Abal de Oliva. Lo hizo en compañía de Gustavo, psiquiatra y asesor parlamentario, y de Eugenia, encargada de prensa.

La toma de notas y entrevistas con los actores directos (profesionales de la salud, personal y pacientes) fueron acompañadas por un registro fotográfico que da cuenta del estado real de los edificios manicomiales. Material desplegado en algunas páginas de Un estado de locura y que se completa con imágenes subidas a las redes sociales de la legisladora. La narración de lo que sus ojos y experiencia podían captar y atestiguar es expuesta en este libro junto al correlato que tuvo dentro del recinto de la Legislatura. Ágora que poco acompañó a Montero en sus pedidos de declarar la emergencia de salud mental en la provincia y crear un comité de crisis, pero que sirvió de escenario para exhibir sus diagnósticos. Como consuelo, la dirigente logró que Córdoba declare su Adhesión y Beneplácito por la conmemoración del Día de la Salud Mental, como ocurre cada 10 de octubre.

De origen radical, “la barullera” -como dice que la tildaron en Casa de Gobierno tras sus ruidosas denuncias- comenzó su militancia política a los 17 años en la UCR. Montero migró luego -en el año 2007- a las filas del Frente Cívico, pero años más tarde se alejó de la fuerza que lidera Luis Juez y actualmente se presenta con un bloque unipersonal en la Legislatura. Con 48 años, fue electa legisladora provincial en 2011 y reelecta para el período 2015-2019. Próximo a cumplirse su segundo mandato, aún desconocemos cómo continuará su labor política.

Mientras tanto, podemos destacar el aporte que constituye para los habitantes de una comunidad contar con representantes que lleguen a sus bancas desde profesiones y temáticas diversas. Equilibrar miradas dentro de un recinto clave como lo es el Parlamento nos acerca a la justicia social que, en este caso, encontró en esta psicóloga a su principal aliada.

@IvaSaltanovich

15 Noviembre 2018
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