A la caza del voto cordobés

A la caza del voto cordobés
comillas01.pngMientras Francisco revoluciona al mundo de la Iglesia Católica y de las relaciones internacionales con su visita a Cuba y a los Estados Unidos, en su tierra natal los candidatos presidenciales siguen inmersos en sus campañas electorales. comillas02.png

LA CIUDAD HORA CERO

por J. Emilio Graglia

Especial para HDC

Mientras el Papa Francisco revoluciona al mundo de la Iglesia Católica y de las relaciones internacionales con su visita a Cuba y a los Estados Unidos de América del Norte, en su tierra natal los candidatos presidenciales siguen inmersos en sus campañas electorales. Parecen ciegos y sordos al mensaje de quien fuera arzobispo de Buenos Aires durante tantos años. Como si no vieran ni escucharan el llamado papal al diálogo en la búsqueda del bien común, nuestros candidatos siguen enfrascados en estrategias que tratan de sumar votos a partir de las críticas a sus adversarios más que de las propuestas a sus electores. 
 
En ese marco de chatura, muy lejos de la estatura política y cívica que esta hora impone a las fuerzas políticas en pugna, se desarrolla la campaña presidencial. Los resultados de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) que se realizaron el 9 de agosto dieron un panorama bastante claro de las preferencias electorales de los argentinos de cara a la sucesión de Cristina Fernández de Kirchner. Si a esos resultados agregamos las encuestas que han hecho los comandos electorales de los diversos candidatos a la primera magistratura del país, las incógnitas no son tantas.   
 
Mientras los ciudadanos de a pie tratan de superar las desventuras de la vida cotidiana, a menos de un mes de las elecciones presidenciales del 25 de octubre, simplificando el análisis, las dudas se concentran en dos preguntas solamente. La primera: ¿Ganará Daniel Scioli en primera vuelta o habrá segunda vuelta en noviembre? Si la respuesta a dicha pregunta fuera la segunda hipótesis, es decir, que habrá segunda vuelta, la pregunta siguiente sería: ¿quién competirá con Daniel Scioli por la Presidencia de la Nación en noviembre: Mauricio Macri o Sergio Massa?
 
Al respecto, hay certeza sobre el triunfo del actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires en la primera vuelta electoral. No lo ponen en duda ni siquiera los comandos de sus opositores. Tanto en la alianza Cambiemos como en el frente UNA (Una Nueva Alternativa) se reconoce que el piso del Partido Justicialista y del Frente para la Victoria es el porcentaje de votos que su candidato obtuvo en las PASO. Más allá de los discursos optimistas, no hay elementos que permitan conjeturar que el jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ni el ex intendente de Tigre, puedan ganar en primera vuelta.   
 
Córdoba, te quiero
Todas las estrategias electorales se resumen en una doble clave. El punto de partida es el resultado de las PASO de agosto, sin dudas. Sobre esa base, se trata de retener todos los votos propios, por una parte, y de capturar la mayor cantidad de votos ajenos, por la otra. De eso depende, básicamente, la suerte de cada candidato. En ese sentido, el candidato del PJ y del FPV aparece con ventajas respecto a sus contrincantes. Daniel Scioli no tuvo competencia en aquellas primarias y todo hace pensar que quienes lo votaron entonces lo volverán a votar ahora. Su preocupación no es el piso sino el techo de su performance electoral. 
 
Distinta es la posición relativa de los otros dos candidatos. Por una parte, el candidato de Cambiemos debe retener los votos que en agosto fueron a Ernesto Sanz (de la Unión Cívica Radical)  y a Elisa Carrió (de la Coalición Cívica). Esos electores no votaron por el candidato del PRO y pueden ver en Margarita Stolbizer una opción más afín a sus posiciones políticas o partidarias. El candidato de UNA, por su parte, debe atraer los votos que fueron al gobernador de Córdoba, en esta provincia y en el resto del país. Esos electores votaron por José Manuel de la Sota y pueden tentarse por un voto útil a favor de los otros candidatos.  
 
En ese contexto electoral, el voto cordobés emerge con una importancia inusitada. Si el candidato justicialista del FPV logra capturar una parte del voto cordobés que no fue para él en las primarias, superando el 20 por ciento en este distrito electoral, puede consagrarse en primera vuelta. No es fácil, por supuesto. Tres razones se lo dificultan. La número uno es la reticencia del voto cordobés a las propuestas provenientes del kirchnerismo. La segunda es la alta intención de voto de Mauricio Macri en Córdoba. La tercera y la más importante es el fortísimo apoyo del gobernador de esta provincia al candidato de UNA. 
 
Por ello, todos, sin excepción, pasan por Córdoba repartiendo promesas. Es una competencia para demostrar quién quiere más a esta provincia. Todos los candidatos prometen que van a reparar las injusticias que esta provincia ha sufrido. La discusión sobre la Caja de Jubilaciones será un mal recuerdo. También el refinanciamiento de la deuda con la Nación y otras cuestiones no menos importantes como el financiamiento nacional de obras de infraestructura. Todos prometen diálogo con el Gobernador electo y soluciones inmediatas. Sin caer en una credulidad ingenua, vienen buenos tiempos. ¿Tanto nos querrán? 
 
 
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