La justicia ecuatoriana envió a juicio al ex presidente Correa

El ex mandatario centroamericano está acusado del secuestro de un dirigente opositor

GUAYAQUIL.- La Corte Nacional de Ecuador dio ayer su propio batacazo dentro de una tendencia creciente en la región a investigar a los gobiernos progresistas de la última década, al enviar a juicio al ex presidente Rafael Correa por el secuestro de un ex asambleísta opositor en 2012. Sin embargo, el proceso no podrá iniciarse hasta que el ex mandatario, que reside en Bélgica desde julio de 2017, retorne al país o sea capturado y extraditado. Correa anunció que batallará contra la decisión ante la justicia internacional.
La Corte Nacional respaldó un pedido de la jueza nacional de Ecuador Daniella Camacho, quien consideró que hay elementos suficientes para acusar al ex presidente del secuestro del dirigente opositor Fernando Balda, ocurrido en Colombia en 2012. El 13 de agosto de ese año, Balda fue raptado en una calle de Bogotá por varios hombres que lo subieron a la fuerza a una camioneta. El secuestro duró aproximadamente una hora, tras la cual el ex asambleísta fue liberado sin daños. Balda siempre culpó al ex presidente por el hecho, y en noviembre de 2017 ya había anticipado desde Twitter que “se vienen varios procesos judiciales que le pondrán boleta de captura en Interpol a Correa”.
Este año, la Fiscalía General de Ecuador reabrió el caso a pesar de que había prescripto, y citó a Correa, exiliado en Bélgica, como imputado. El fiscal a cargo del caso sostiene que en el secuestro participaron los agentes de la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) Luis Raúl Chicaiza Fuentes, Diana Falcón Querido y Jorge Armando Espinoza Méndez, también enviados a juicio aunque los dos primeros ya se acogieron al régimen de “protección de testigos” tras inculpar a Correa del hecho.
Desde un principio, el caso fue considerado por la fiscalía como un “crimen de Estado” porque se habría utilizado dinero público para cometer el delito; aunque Correa asegura que se trata de una “persecución política”. “El caso Balda es una farsa y todo es una persecución política, porque no pueden derrotarnos en las urnas, no pueden ganarnos”, ratificó ayer Correa, quien aseguró que con la causa “pretenden tenerme desterrado siete, ocho años (...), tenerme afuera el país para la próxima campaña (electoral), en marzo de 2019”. El ex mandatario descartó un eventual regreso a Ecuador para el juicio, al que califica como “un fraude total”; aunque sí ratificó que llevará el caso a la justicia internacional, en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. “De que es una persecución política, tenemos muchísimas pruebas”, sentenció.
La jueza Camacho ya dictó la prisión preventiva en su contra y un pedido de captura internacional a Interpol, aún no respondido por la organización, pero Correa solo podrá ser enjuiciado si es capturado o si se presenta ante el tribunal, pues la ley ecuatoriana impide que sea juzgado en ausencia por este delito, castigado con hasta siete años de prisión.

09 Noviembre 2018
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