Argentina 2025

Argentina 2025
comillas01.png¿Es posible pensar en la década que viene? ¿Es posible pensar en la Argentina no de 2015 sino de 2025? La pregunta no es si es necesario hacerlo...comillas02.png

por J. Emilio Graglia
especial para HDC


¿Es posible pensar en la década que viene? ¿Es posible pensar en la Argentina no de 2015 sino de 2025? La pregunta no es si es necesario hacerlo porque la respuesta es obvia. La pregunta es si, siendo necesario, es posible plantearse el futuro de la Argentina a largo plazo. Sobre todo, si es posible a inicios de un año en el que elegiremos presidente, vicepresidente, diputados y senadores nacionales, gobernadores y vicegobernadores, intendentes y viceintendentes, legisladores provinciales y concejales municipales… y, además, los representantes de la República Argentina al Parlamento del Mercosur.

Se sabe que en los procesos electorales los candidatos de los diversos partidos o alianzas tratan de diferenciarse. Es la manera de competir por el voto de cada uno de los electores. No hay reproches al respecto. Las elecciones competitivas son las que legitiman el origen de los gobiernos democráticos y se basan en la competencia de los candidatos  por los votos de los electores. Ahora bien, dicha competencia debería enfocarse en el debate de ideas y proyectos para resolver los problemas de la sociedad y no, como lamentablemente está sucediendo, en imágenes o eslóganes que poco o nada dicen sobre lo que quieren, pueden o saber hacer esos candidatos.

También se sabe que todos los oficialismos defienden sus gestiones y todas las oposiciones las critican. Desde la aparición de los partidos políticos, el equilibrio republicano depende de la correlación de fuerzas entre los que gobiernan (los titulares de los poderes ejecutivos y sus respectivos bloques de legisladores) y los que se oponen a ellos. Tampoco hay reproches al respecto. Ahora bien, dicho equilibrio debería fundarse en oficialismos capaces de aceptar errores y en oposiciones dispuestas  reconocer aciertos y no, como lamentablemente está sucediendo, con oficialistas creyendo que está todo bien y opositores profetizando que está todo mal.

Considerando ese entorno poco favorable que se nos presenta a la vista, volvamos a nuestra pregunta original, tratando que la respuesta vaya más allá de los optimismos y pesimismos circunstanciales. ¿Es posible pensar en la década que viene y no solamente en el año electoral que ya vino? ¿Es posible de cara a un proceso electoral donde, hasta ahora, hay más eslóganes que ideas y más imágenes que proyectos? ¿Es posible en una Argentina donde las alianzas son “en contra de” y no “a favor de”, donde los personalismos son respondidos con antipersonalismos y donde el fracaso ajeno es la clave del éxito propio?

La propuesta del Copec
Supongamos que la respuesta fuera positiva. Supongamos que fuese posible pensar en la Argentina del 2025. ¿Sería probable que los candidatos consensuaran lo que se debe hacer en los próximos 10 años? No todo, por supuesto, solamente las cuestiones prioritarias. Las probabilidades dependen de sus voluntades y capacidades a los fines de compatibilizar, por una parte, las diferencias para competir electoralmente y, por la otra, las coincidencias para planificar a largo plazo. Si los candidatos oficialistas y opositores de cada uno de los diversos distritos electorales, fueran capaces de compatibilizar sus intereses electorales y la visión de futuro, esas probabilidades aumentarían y mucho.

Metodológicamente, la clave está en distinguir el “diagnóstico” de las “propuestas”. Los candidatos deberían coincidir en el diagnóstico de prioridades a atender en la próxima década y, sobre esa base, diferenciarse en las propuestas de gobierno a implementar en el próximo mandato. Las coincidencias deberían ser sobre el diagnóstico a largo plazo (10 años) y las diferencias sobre las propuestas a corto y mediano plazo (los cuatro años de mandato que se juegan en estas elecciones). Desde ya, sepamos que ni en el mejor de los escenarios, las coincidencias serían totales. Eso sería imposible y para nada recomendable porque confundiría unidad con uniformidad.

Desde el Consejo Provincial para la Planificación Estratégica de Córdoba (Copec), un organismo descentralizado del Estado provincial creado en el año 2008, se ha puesto en marcha un proyecto cuyo objetivo principal es elaborar un Plan Estratégico para el Desarrollo Integral de la Provincia (Pedicor). En su primera etapa, han sido entrevistados los legisladores departamentales y los presidentes de las comunidades regionales de cada uno de los 26 departamentos que integran el territorio provincial, sin distinciones partidarias. Así, se les ha consultado sobre las prioridades para el desarrollo regional a mediano y largo plazo es decir, a cinco y diez años.

A continuación, se prevé consultar a actores sociales y expertos temáticos. Una vez finalizado, el diagnóstico de prioridades será presentado a todos los candidatos a la gobernación, buscando consensos sobre 10 materias fundamentales: 1) vivienda, 2) obras (infraestructura vial), 3) servicios (agua potable, red cloacal, gas natural y energía eléctrica), 4) empleo, 5) crecimiento, 6) educación, 7) salud, 8) ambiente, 9) seguridad y 10) convivencia y fortalecimiento de la sociedad civil. Si se alcanzasen esos consensos a cinco y diez años, la campaña electoral podría enfocarse en las propuestas para hacerlos realidad durante el período 2015-2019. Sería un ejemplo de Córdoba para el país.

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