Google intenta construir un polémico “barrio inteligente”

La urbanización se erigiría en Toronto, Canada y ya genera fuertes cuestionamientos

Hay un proyecto para un nuevo vecindario en Toronto, Canadá, que fue diseñado para que sea un lugar en el que la gente tenga una vida feliz. Al menos así lo vende Sidewalk Labs, la filial de Google encargada de ejecutar el plan de ciudad inteligente en Quayside. Pero no todos están de acuerdo.

El proyecto anunciado en 2017 por Sidewalk Labs y Toronto Waterfront, la agencia pública a cargo de revitalizar el área, ha ido recibiendo cada vez más cuestionamientos de parte de los vecinos y organizaciones sociales. De hecho, la Asociación Canadiense de Libertades Civiles (CCLA, por sus siglas en inglés) ya está demandando a tres administraciones diferentes. En el terreno de 48.500 metros cuadrados en Quayside se está construyendo actualmente.

El proyecto que propone redefinir hogares, oficinas, tiendas y fábricas con una agenda ecológica, robots y eliminación subterránea de desechos despierta tres interrogantes principales. En principio, su diseño inicial incorporaba sensores para recolectar datos, lo que inquietó a algunos. “La recopilación masiva de datos se está normalizando”, dijo Wylie, quien afirmó que no se ha preguntado a los vecinos si están de acuerdo con esto.

“Nadie aquí ha pedido un vecindario cargado de sensores”. En segundo término, se encuentra la cuestión público-privada. Las líneas que diferencian a la empresa privada de lo público se están difuminando y eso tiene a mucha gente “muy preocupada”, afirmó Anthony Townsend, planificador urbano y autor de una serie de libros sobre ciudades inteligentes. “¿Van a dejar a Sidewalks Lab a cargo del sistema de transportes que corresponde al gobierno? ¿Es ese su verdadero modelo de negocio?”, se preguntó.

Por último, sobre el modelo de negocio, Wylie dijo que los vecinos del grupo Block Sidewalk mostraron una serie de inquietudes sobre el proyecto, desde la falta de transparencia en la forma en que Toronto Waterfront había otorgado el contrato a Sidewalk Labs, hasta las dudas sobre si la empresa había llevado a cabo anteriormente un proyecto tan ambicioso. También hubo voces preocupadas sobre lo que la compañía planeaba hacer con el área a largo plazo.

“Este grupo se formó porque los documentos filtrados al diario Toronto Star sugerían que Sidewalk Labs tenía una visión que iba mucho más allá de los 48.500 metros cuadrados del terreno comprometido para este proyecto en concreto. Nos preocupaba la falta de transparencia”, dijo Wylie.

A cambio de su inversión, la empresa solicitó quedarse con una parte de los impuestos a la propiedad y los impuestos por la urbanización y el aumento del valor de los terrenos, que normalmente corresponderían a la ciudad. Por lo pronto, los planes finales de la firma para la reurbanización están retrasados mientras se tratan de resolver estas controversias.

 
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