“El cuello de WhatsApp”, una de las dolencias del Siglo XXI

El uso excesivo de las tecnologías digitales conlleva la aparición de nuevas dolencias

Cuello de WhatsApp, ojo seco, pulgar atascado, tendinitis del túnel carpiano y trastornos circulatorios en las piernas son algunas de las dolencias de este siglo que aparecen “cada vez con más frecuencia” en los consultorios por el uso excesivo de dispositivos electrónicos, afirmaron hoy especialistas.

“Las personas pasan entre dos y cuatro horas por día con la cabeza inclinada hacia el celular, lo que genera el llamado cuello de WhatsApp, que ocasiona dolor debajo de la nuca, en la cervical y desórdenes musculoarticulares leves”, explicó el kinesiólogo Diego Castagnaro.

El uso excesivo de celulares también puede ocasionar “pulgar atascado”, que ocurre cuando “las articulaciones del pulgar permanecen mucho tiempo hacia la cara interna de la mano”, explicó. “Por un lado, nuestro cuerpo debe hacer mucho esfuerzo para mantener esas posiciones antinaturales, y por el otro, al no movilizar el cuello, por ejemplo, los grupos musculares pierden fuerza y se debilitan, como todo lo que no se utiliza”, agregó el especialista y director de la carrera de Kinesiología de la Fundación Barceló.

Otra de las patologías que está en aumento por el uso de dispositivos electrónicos es el síndrome de ojo seco, que puede afectar “a tres de cada diez personas” aseguró el oftalmólogo Alejandro Aguilar, fundador y expresidente de la Sociedad Argentina de la Superficie Ocular (Saso). El profesional detalló que las causas “son la creciente polución ambiental, la climatización artificial de los ambientes cerrados y la alta exposición a las pantallas”, aseguró Aguilar.

“El síndrome se caracteriza por la alteración en la producción de lágrimas, que genera síntomas como irritación y picazón ocular y molestias al utilizar lentes de contacto. No tratarlo puede generar graves consecuencias, ya que el párpado está en permanente fricción con el ojo y esa fricción puede generar daño”, alertó el profesional. Por su parte Alejandro Berra, investigador principal del Conicet y presidente de la Saso, precisó que permanecer más de cinco horas al día con la vista en la pantalla de la computadora, el celular o el televisor “favorece la aparición de esa condición”.

“Quienes están más tiempo frente a la pantalla parpadean menos, y por lo tanto las lágrimas se evaporan más rápido. Muchas veces, los dispositivos no están ergonómicamente ubicados ni a la distancia adecuada”, detalló Berra.

 
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