Trump comienza a reaccionar y Nueva Jersey decretó el toque de queda

Hace menos de 24 horas, el mandatario estadounidense había menospreciado los riesgos de la pandemia

WASHINGTON.- Sin decretar medidas radicales como Europa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comienza a reaccionar ante la pandemia del coronavirus, luego de minimizar la gravedad de la situación en un país cuyo sistema de salud promueve un crecimiento descontrolado de la enfermedad. “Mi Gobierno recomienda a partir de hoy a todos los americanos, incluidos los jóvenes y sanos, que se comprometan a educar a los niños en casa cuando sea posible, eviten reunirse en grupos de más de 10 personas todo lo posible, eviten los viajes prescindibles y no coman o beban en bares, restaurantes o zonas comunes. Si todo el mundo hace estos cambios críticos y estos sacrificios ahora, nos uniremos como nación y venceremos al virus”, anunció ayer Trump desde la Casa Blanca, donde hace menos de 24 horas había menospreciado los riesgos de la pandemia y hace unas semanas la había calificado como “una gripe extranjera”. Si bien el mandatario republicano decretó el viernes la “emergencia sanitaria nacional”, aun se resiste a elevar sus “recomendaciones” a políticas de Estado para todo el país. Por fortuna, los gobernadores estatales comenzaron a reaccionar por su cuenta y grandes ciudades de Estados Unidos cerraron ayer sus escuelas, restaurantes, teatros y cines para limitar el contagio del coronavirus, con algún caso que llegó a imponer el toque de queda para toda la población. Por ejemplo, seis condados de California que incluyen la ciudad de San Francisco (donde viven 6,7 millones de personas) ordenaron el confinamiento de todos sus residentes durante tres semanas mientras Nueva Jersey decretó el toque de queda desde las ocho de la tarde a las cinco de la mañana para toda la población, de manera indefinida. En ese horario, estarán prohibidos todos los desplazamientos no esenciales de personas y sólo los supermercados, farmacias y estaciones de servicio podrán abrir. La vecina Nueva York, que el año pasado recibió un récord de 67 millones de turistas, cerró a su vez ayer las escuelas públicas para 1,1 millones de alumnos, mientras que las privadas ya cerraron hace días. El alcalde newyorkino Bill de Blasio subió la apuesta al anunciar el cierre de la vastísima red de restaurantes, bares y lugares de entretenimiento que ostenta la Gran Manzana, donde sólo se podrá vender comida para llevar. “Nuestra ciudad se enfrenta a una amenaza sin precedentes y debemos responder con mentalidad de guerra”, argumentó de Blasio, que ya el fin de semana había decretado el cierre de los famosos museos, centros culturales, teatros de Broadway y espectáculos deportivos. La medida no es azarosa: en las últimas horas Nueva York se convirtió en el epicentro de la epidemia a nivel nacional con un total de 732 infectados, mientras que ayer reportó su segunda muerte. Otra docena de estados han adoptado medidas similares, cerrando los espacios de entretenimiento en ciudades emblemáticas como Los Ángeles, Chicago o Boston. La ausencia de un sistema de salud público eficiente es el principal problema que enfrenta Estados Unidos, donde 30 millones de personas no poseen seguro médico y otras 40 millones sólo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas, según informó la Kaiser Family Foundation. Hasta el momento, se conocen 69 muertes por el coronavirus en todo el país y 3.774 contagios, aunque se estima que las cifras son mucho más elevadas debido a la ausencia de estadísticas confiables por el costo que conlleva hacerse los test de la enfermedad, que hasta el viernes debían ser costeados por los enfermos. 

 
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