¿La calle tiene memoria?

Cordobazo | Por Matías Chamorro y Noelia Pol

Sr. Director:

Aquel hecho histórico que esta semana cumplió medio siglo y que fue llevado adelante por la clase trabajadora y el movimiento estudiantil, que asestó un golpe mortal a la denominada Revolución Argentina, supo poner en la superficie la capacidad de resistencia del pueblo trabajador cuando, impulsados por las bases, la dirigencia sindical se colocó también al frente la lucha, tomando la calle y poniendo el cuerpo a la par de sus compañeros, no solo como representantes simbólicos, sino como parte activa de la disputa. De ese modo, hoy recordamos el protagonismo de referentes como Agustín Tosco (sindicato de Luz y Fuerza), Atilio López (UTA, Unión de Tranviarios Automotores) y Elpidio Torres (Smata, Sindicato de los Mecánicos de Automotores y Transportes Argentino) quienes convocaron a la asamblea general con la consigna: “Con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes”.

Fue un punto de inflexión para la clase obrera argentina, donde por primera vez los trabajadores le torcieron el brazo a las fuerzas represivas y fueron capaces de ser protagonistas y actores activos de la lucha contra la opresión de un sistema injusto y totalmente desigual.

El Cordobazo dejó lecciones muy importantes, que aún continúan grabadas a fuego en el ideario de la clase obrera de Córdoba y que supieron proyectarse a todo el país, siendo ejemplo de organización y lucha más allá de sus fronteras. Asimismo, fue el empuje que necesitaron algunas agrupaciones que vieron en el “Cordobazo” una señal de que la contradicción de clases estaba llegando a un límite trascendente, y que ese reclamo por parte de las clases trabajadoras necesitaba un canal donde expresarse, que también podían ser ellas mismas, donde emancipados tomaron las premisas que le dieron contenido fundante a su lucha, con un profundo sentido humanista y universal: No a una economía de exclusión. No a la nueva idolatría del dinero. El dinero no está para gobernar, sino para servir. No al poder ejercido como dominio. El poder es servicio. No a la inequidad que produce el descarte de los seres humanos. Dignificación del trabajo humano, entre otras premisas que convirtieron esa gesta en hito histórico y fuente ideológica de los procesos posteriores al movimiento obrero.

Aquel mayo cordobés desnudó el límite del sistema capitalista, denunciando sus efectos que habrían de proyectarse hacia adelante. Como dice Hobsbawm: “El desempleo generalizado hizo el resto”.

Es difícil hacer comparaciones sin tomar en cuenta el momento histórico, pero la mala memoria siempre amenaza al futuro y hoy las centrales de trabajadores atrapadas en la crisis y reconfiguración del peronismo, sacudidas por el internismo desde hace mucho, siguen siendo sin duda el nervio vital para encarar la lucha que necesita nuestro pueblo.

Es de carácter estratégico profundizar el debate, más allá de los tiempos electorales, promoviendo la formación y el rescate de lo que significó en términos de valores sociales el Cordobazo. Asumiendo la reconfiguración del mundo del trabajo y las relaciones laborales, sosteniendo el sentido de desarrollo de la conciencia humana y la clase obrera para asumir la sustancia de la actividad sindical como instrumento de poder legítimo y real para superar las campañas líquidas de distorsión de los valores humanos de los nuevos voceros.

Operar contra la dimensión individualista que impone la cultura del sistema neoliberal y rescatar el valor más grande: la solidaridad social y el ser nacional, como lo decía el ‘Gringo’ Tosco: “No es la clase obrera la que atenta contra el ser nacional, el criterio de la clase obrera es que no haya analfabetismo, que todos puedan trabajar y tener su salario para poder atender las necesidades de sus familias, que todos tengan su vivienda, que todos puedan acceder a la universidad, un nivel de vida digno, decente que haga el respeto de la personalidad humana… Ese es el ser nacional que nosotros defendemos”.

El presente no es la proyección inerte de lo que pasó sino la arena donde se definen los sentidos del porvenir. Esa fue la batalla de quienes protagonizaron el Cordobazo, ese es su legado. Y pide redención. Es por ello que a 50 años de su conmemoración debemos interpelarnos como sociedad, sobre este legado y deconstruir el significado que tras medio siglo aún tenemos pendiente. Nuestro contexto actual entendido desde lo económico, lo social y lo cultural así lo declama, las fuerzas populares no podemos mirar para otro lado…

Matías Chamorro
Presidente Partido Socialista Córdoba

Noelia Pol
Concejal Ps Cosquín

31 Mayo 2019
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