El papa y las elecciones

Civilización y barbarie | Por Gustavo Morello SJ (desde Boston, especial para HDC)

¿Cuál es la influencia de la religión en la política? Sabemos que las personas votan por lo que les parece más conveniente, dentro de un limitado abanico de posibilidades. El voto se compone de elementos culturales, tradición familiar, condicionamientos socioeconómicos, ideas filosófico-políticas, y también de religión. A veces pensamos que lo religioso influye, sobre todo cuando se trata de salud reproductiva e identidad sexual. Sabemos que votantes y lideres salen a las calles a manifestar sus ideas y competir con otras fuerzas y sectores sociales que también demuestran las suyas en las mismas calles de la ciudad.

Pero ¿Cuanto influyen los lideres en las posiciones políticas? ¿Hasta que punto las personas siguen las ideas de figuras religiosas a la hora de votar? Un estudio publicado recientemente en la revista británica “Sociology”, explora esta cuestión. La investigación, basada en entrevistas a 44 personas de estatus socio-económico bajo de la ciudad de Córdoba, asumió que este grupo social era más vulnerable a las “indicaciones” políticas de los lideres religiosos.

Esta presunción se fundamentaba en: 1) la importante influencia cultural del catolicismo y de la iglesia en la ciudad; 2) la alta valoración de la figura del papa Francisco; 3) que parte del discurso del papa es una persistente crítica al sistema económico mundial que margina a los pobres; y, finalmente, 4) en que la pobreza no ha disminuido. Todo esto hacía suponer que las cordobesas y los cordobeses deberían traducir el liderazgo religioso “Francisco”, en liderazgo político. El trabajo, siguiendo la teoría sociológica de Pierre Bourdieu, se planteó concretamente si el “capital religioso” del papa se “traducía” en “capital político”.

Los resultados presentan una paradoja. Mientras que las entrevistadas reconocen el capital religioso del papa (cuyo desempeño como referente religioso global es valorado por entrevistados evangélicos, budistas y no afiliados), no es tan fácil “traducir” este prestigio religioso en liderazgo político. Entrevistados de todas las identificaciones religiosas valoran las intervenciones del jefe católico criticando al sistema económico global, que deshumaniza y descarta a las personas. Pero resienten esas críticas cuando las perciben dirigidas contra el gobierno nacional: los entrevistados las juzgan como oportunistas y partidarias.

Aún así, el estudio tiene varias limitaciones. Primero, sólo recogió entrevistas en la ciudad de Córdoba, una ciudad que voto masivamente por Mauricio Macri. Segundo, las personas entrevistadas acceden a las posiciones del papa a través de medios de comunicación, las redes sociales, y los comentarios de otros vecinos. Esto hace que más que de Francisco, los entrevistados estén hablando de la percepción que tienen de él a través de los medios. Finalmente, otro límite es que este tipo de metodologías no permiten generalizar los resultados a toda la población.

De todos modos, el descubrimiento es que las posiciones de un líder religioso, por más querido y apreciado que sea, no impactan directamente en las preferencias políticas de las personas. Mientras que las personas entrevistadas aprecian las críticas al modelo económico global, manifiestan su desacuerdo con las posiciones políticas a nivel nacional. La posible explicación aquí está en el poder ciudadano. Las entrevistadas aprecian que el papa intervenga a nivel global, pues no tienen ni voz ni voto en las decisiones económicas mundiales que impactan en la vida cotidiana. Pero resienten lo que perciben como intromisiones a nivel nacional donde, a pesar de las limitaciones de un sistema imperfecto, los ciudadanos tienen voz y voto.

25 Junio 2019
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