Doña Carmen tenía razón

España | Por José Emilio Ortega

El Sardinero (Santander, Cantabria) es mucho más que las famosas playas que llevan su nombre o del coqueto estadio donde hoy el Racing español anima -como nuestro celeste de Alberdi o el albirrojo de Alta Córdoba- las tardes sabatinas, en procura del regreso a la Liga de las Estrellas. Este recorte de la ciudad, es una perfecta muestra de la España a la europea. Sus hoteles albergan a turistas de todo el Viejo Mundo, atraídos por la seguridad, el orden, el apacible clima, los eficientes servicios, los precios razonables y esa calidez que sólo puede encontrarse en la península ibérica. Las calles y avenidas, exhiben una arquitectura notable, sin perder la sobriedad. Las prolijas paradas de autobús, señalan en un cartel electrónico, con pasmosa exactitud, a qué hora llegará cada línea. Los mecanismos de trasbordo y el buen trazo de los recorridos facilita que el vecino o el turista de cualquier clase social descarte el vehículo propio para andar la ciudad. Para el que quiere montar bicicletas, el municipio las ofrece por un sistema moderno y seguro, garantizando además el andar por ciclovías hacia todo destino. Los hoteles, las tiendas y los bares, hacen el resto.

La peluquería del Sardinero ofrece al cronista un “focus group” de excepción. Entre clientes, coiffeurs y personal de servicio, encontramos representado el espectro o crisol, que hoy conforma el país de Cervantes. Españolísimos, no tanto, inmigrantes de aquí (los que vienen del norte europeo o de otras regiones del país a pasar una jubilación de maravillas) y de allá (los ecuatorianos o los marroquíes que llegan como pueden a salvarse) conviven en una tertulia animada y respetuosa, que me recuerda a contextos que la Argentina probablemente haya perdido. Julio es un mes de receso, quizá comparable a nuestro enero. Semanas de poco hacer, de organizar vacaciones o de ponerse a trabajar para quienes viven de ellas: tengo todo en ese espejo que me devuelve el escenario entero, como en una Cámara Gesell.

No podía faltar el tema político. En apenas cuatro días, se votará investidura. La decepción es el denominador común. Hace años que la ciudadanía española vive de sobresalto en sobresalto: la crisis económica y social, el surgimiento de nuevas expresiones políticas ante el debilitamiento del esquema bipartidista, la fallida elección de 2015 -en la que por primera vez no pudo formarse gobierno-, una nueva elección en 2016, las mociones de censura en 2017 -rechazada- y 2018 -aprobada- en paralelo con la crisis separatista catalana y nuevos escándalos que salpicaron gravemente a la -más que nunca- “clase” política que conduce al gobierno y a la monarquía que ejerce la jefatura del Estado, las dificultades de las autoridades en funciones para ejercer sus competencias; y una elección en la que se pareció votar más en contra que en favor de ciertos candidatos o proyectos, son el precedente de un olvidable lustro en la historia política contemporánea de un país que hace poco más de 40 años iluminaba al mundo democrático con un acuerdo a largo plazo de excepción y una constitución modelo.

Tras el alboroto, posiblemente por haberse culminado sobre su testa un complejo procedimiento de tintura, doña Carmen -así la llaman todos, con particular respeto- recién se deja oír. Por breves comentarios previos, la intuyo parte de esa clase media-alta que se hizo posible a partir del gran salto español, tres décadas atrás. Expresará con claridad que esta dirigencia no llegará a formar gobierno en las noventa y seis horas que quedan para la primera votación. Que no posee experiencia y que ha heredado un país que si hubiera dependido de ellos -de su inteligencia, de su esfuerzo- jamás habría existido. Luego lo explicará, ubicando espacio por espacio: Dirá que el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) -al que votó históricamente- no logró renovarse en su agenda y dirigencia, más allá de algunos buenos cuadros como el propio Sánchez. Afirmará que de un grupo de diletantes universitarios, a los cuales se arrimó aquella Izquierda Unida que jamás tuvo programa -se refiere a Unidas Podemos (UP)- no podrá salir nunca algo diferente a la queja o la crítica. Ante un público enmudecido, virará a la derecha y señalará que el PP (Partido Popular) tendrá que andar mucho tiempo para volver a ser valorado por un pueblo que se ha sentido estafado por Rajoy; y que espacios como Vox o Ciudadanos, bien pueden pasar por espacios parlamentarios de dirigentes en formación, pero que no están -y probablemente nunca lo estarán- listos para gobernar. – ¡Coño! Perdón señor argentino -extrañamente se acuerda de que estoy y se disculpa por el insulto- ¡Es que ya no los hay capaces de proezas! Se exalta doña Carmen mirando al espejo que compartimos y pareciera decírselo a sí misma.

Pero los medios plantean otro escenario. Durante todo el fin de semana, voceros radiales, televisivos o prensa escrita, remitiendo a las infaltables “fuentes seguras” señalaron que las conversaciones entre los principales sectores de izquierda iban por buen rumbo. Si a la hora en que doña Carmen lanzaba su vaticinio, el mismísimo Pablo Iglesias -actual referente de UP- se auto marginaba para facilitar el armado de un Consejo de Ministros que incorporara, en coalición, a cuadros de su partido, entre ellos a una primera figura como su pareja, Irene Montero. Según las filtraciones, era cuestión de “detalles” -competencias más, competencias menos, siempre focalizadas en el área social, único espacio de interés de las huestes de Iglesias. Que el fracaso de la investidura en La Rioja, donde el PSOE por primera vez podría hacerse el gobierno, y que fue frustrado por la única representante de UP ante el hecho de no verse satisfechos sus exageradas peticiones de cargos, había sido “sólo un paso en falso”. El lunes, el acuerdo no llegaba, pero “sobraba tiempo”. El martes 23, sin solución, se decía que seguramente en la segunda votación, prevista para el jueves 27, se alcanzarían las fórmulas definitivas. Lo informaban también los principales medios europeos: ¿Cómo no creer?

Pero sabemos lo que pasó. La última sesión de investidura fue un fiasco. Aún en el recinto, Iglesias continuó tirando del saco de un Sánchez que sólo logró el apoyo de un partido: el regionalista cántabro. Las influyentes fuerzas locales de otras comunidades autónomas -los partidos vascos, catalanes, valencianos- abrieron un compás de espera, ante la inexistencia de un núcleo duro que pueda amalgamar a la coalición. Habrá otra oportunidad antes del 23 de setiembre, si el Rey se decide a llamarla. En caso contrario, nuevas elecciones en noviembre y todo volverá a empezar.

No tiene sentido profundizar sobre las causas, ya transitadas por expertos: es cierto que la transición se pensó distinta, para que la columna del Gobierno se integre por un bipartidismo aparente, imperfecto o predominante según el politólogo que exponga; y para que la jefatura del Estado se consolide en un monarca-estadista, como aquel Juan Carlos I formado por Torcuato Fernández-Miranda, entre otros. Como en otras etapas de su fascinante historia, el país entero se descuidó, se aflojó. Los políticos se fueron aislando y ya parecía quedarles grande, el gran Estado español, a dirigentes como Zapatero o Rajoy hace una década. Felipe VI, entre los excesos de una familia real muy desprestigiada y su carácter timorato -lo vimos en Córdoba y apenas recordamos si pronunció palabra- parece más un espectador de lujo que un actor esencial.

Me quedo con el reflejo de doña Carmen, ese rostro signado por el desencanto, su añoranza por los hacedores de proezas que ella conoció, no hace tanto. Su sentido común, su alma ciudadana, finalmente me permitió entender con mayor claridad que las toneladas de discursos y comentarios consumidos, el errático pulso coyuntural de nuestra amada España, tierra de ancestros, de queridos profesores, de tesoros culturales, de oportunidades y de sueños, que todavía son posibles si la dirigencia vuelve a apostar a los acuerdos de largo plazo en donde los sacrificios de apetencias, la tolerancia entre pares y la capacidad de volver a escuchar al votante serán los primeros insumos a disponer.

07 Agosto 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar