Preocupa la ola de suicidios en la fuerza policial

"Los uniformados están muy presionados", aseguró Rearte

La organización sindical de policías y agentes penitenciarios de Córdoba, que conduce Adriana Rearte, denunció en las últimas horas que el sábado pasado a la noche se produjo un nuevo intento de suicidio de un cabo primero del Comando de Acción Preventiva (Cap) 1, cuyas iniciales son R.M., con lo cual ascendería a “al menos nueve” el número de policías provinciales que se quitaron la vida o lo intentaron en lo que va del presente año. Según informó Rearte, RM se habría disparado en la cabeza con el arma reglamentaria. El hecho se habría producido en una vivienda de Villa Urquiza. A las 23.05 del sábado, el Servicio de Emergencias 107 recibió una llamada de la central telefónica de la Policía informando el caso. El cabo, de aproximadamente 44 años, ingresó en estado crítico al Hospital de Urgencias y se debate entre la vida y la muerte, según informaron fuentes del hospital. “En lo que va del año ya son nueve los policías que se quitaron la vida o lo intentaron. El año pasado fueron 30, muchísimos. Y en 2012 se produjeron 18 suicidios”, afirmó Rearte en declaraciones al diario La Mañana de Córdoba. Durante el hecho habría estado presente uno de los hijos del cabo, mayor de edad, a quien la Fiscalía ordenó realizar un dermotest. De hecho, las actuaciones habrían sido giradas también a la División Homicidios de la Policía, aunque Rearte aseguró que se trata de un nuevo caso de autoagresión. La dirigente, una agente penitenciaria retirada que preside el no reconocido Sindicato de Empleados de Policías, Penitenciarios y Afines de la Provincia (Seppa), advirtió que la Jefatura “seguramente va a decir que tenía problemas personales, pero la verdad es que los policías de Córdoba están muy presionados, con muchísima recarga horaria”. Además, comentó que el agente “no había demostrado tener conflictos personales” que lo llevaran a tomar esa decisión, aunque comentó que antes de dispararse habría discutido con su esposa. “Acá hay un problema gravísimo. Están trayendo gente del interior para hacer controles vehiculares. Estas personas llegan a las 7 de la mañana, trabajan hasta tarde y luego se van a sus casas a hacer guaridas de 24 horas. Entre ida y vuelta, a veces viajan 400 kilómetros”, indicó Rearte.

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