Deuda pública, versiones y diversiones

Deuda pública, versiones y diversiones

comillas01.pngLas fuentes oficiales han venido señalando enfáticamente que cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, en el año 2003, la deuda externa equivalía a un 160% del producto bruto interno (PBI); y tal aseveración era cierta y muy fácil de verificar. comillas02.png

ECONOMÍA NACIONAL

por Salvador Treber 

Especial para HDC

Las fuentes oficiales han venido señalando enfáticamente que cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, en el año 2003, la deuda externa equivalía a un 160% del producto bruto interno (PBI); y tal aseveración era cierta y muy fácil de verificar. A su vez, la composición surgía, en una parte originada por préstamos tomados con los organismos internacionales que, sumados, ascendían a US$ 58.500 millones; mientras el resto, o sea el equivalente a US$ 101.500 millones, casi en su totalidad contratados en monedas extranjeras, con diversas entidades privadas especializadas en ese tipo de operaciones. La decisión de reducirla significativamente fue la más destacada del momento en que la resolvió, y se concentró en la segunda franja precitada pues la primera, se informó, sería atendida en tiempo y forma.
 
En función de tal esquema operativo, a principios de 2006 se canceló anticipada e integralmente el pasivo pendiente contraído con el FMI (US$ 9.860 millones), para evitar que dicha institución interviniera, como era su habitual modalidad, e incluso clausurar sus misiones anuales que decían ser “verificatorias de fiel cumplimiento”. Acto seguido, se procedió a proponer y concretar un esquema de quitas por alrededor del 67,8% de lo adeudado, y paralelamente consumar una importante extensión de los plazos para atender el saldo resultante; propuesta que fue en ese año aceptada por los titulares del 76% del total. Dado que ello era insuficiente, en el año 2010 se lanzó una propuesta semejante y complementaria, que sumó otro 16,4%, para así abarcar en el régimen de renovaciones al 92,4%; quedando fuera de esa doble operatoria un 7,6% en manos de tenedores que no se avinieron a aceptar las condiciones ofrecidas.
 
La integración de esta franja minoritaria incluía originalmente un colectivo de titulares que representaba aproximadamente un 2,7% del total, y estaba integrada por ahorristas italianos y japoneses, mientras aproximadamente un 4,9% surgía de las compras realizadas durante el año 2008, a muy bajo costo, por un quinteto de entidades financieras especializadas en comprar muy barato y apostar a su posterior revalorización; que en el ambiente suelen ser identificadas como “fondos buitre”. No sería nada difícil que los incluidos en la primera franja también hayan sido absorbidos, con el correr de los años, por éstos últimos, pero lo mantienen en el más estricto secreto. Dos de ellos han iniciado juicios contra Argentina en la jurisdicción de Nueva York, donde actúa como tal el juez Thomas Griesa, sospechosamente proclive a conformar sus pedidos en desmedro del país. Hasta la fecha, han logrado su veredicto dos de dichos fondos, por un total de US$ 1.300 millones, por lo cual procuran embargar activos argentinos, entre los que intentan incluir a los de YPF y del Banco Central, rechazando airadamente cualquier propuesta que incluya una cierta quita de capital e intereses.
 
Pese a ello, la Cámara que actúa como Tribunal de Alzada, acaba de rechazar la intención de otros acreedores semejantes, que intentaron adherirse al primer fallo bajo la modalidad de “me too” que tiene vigencia en esa jurisdicción. Argentina apeló esa pretensión y el fallo de segunda instancia le ha sido favorable; razón por la cual deberán iniciar nuevas acciones individuales o aguardar la resolución final de la Corte Suprema; siendo ambas alternativas sólo útiles para ganar algo de tiempo. La noticia más positiva sobre el tema, es la buena acogida que ha encontrado la iniciativa de nuestros representantes en la ONU para establecer una norma de vigencia ecuménica.
 
En el caso argentino, la deuda actual expresada en moneda extranjera y que debe ser pagada de la misma forma es relativamente baja, pues, aun sumando la en poder de los fondos precitados, no superan un total equivalente a US$ 45.000 millones; ya que el resto está pactada en moneda nacional, y en un 92,8% integra las carteras del Banco Central o de las instituciones de Seguridad Social. La comparación con la situación que afrontaba el país al inicio de este siglo es conceptual y técnicamente inconsistente, pues entonces era íntegramente contratada y expresada en monedas extranjeras fuertes. Por otra parte, el PBI ha crecido hasta ubicarse en alrededor de US$ 585.000 millones; con lo cual se certifica fehacientemente que la situación actualmente es muy sólida y está totalmente saneada.
 
Según se ha referido precedentemente, la deuda existente al año 2001, expresada en moneda nacional actual, equivaldría a $ 1,48 billones y debía disponerse de ella para afrontar sus respectivos vencimientos; mientras que en la actual, la parte que está pactada en moneda extranjera sólo equivale a $ 416.250 miles de millones; es decir, un 28,1% de aquella. En cuanto al resto, a más de estar en poder de entidades del propio Estado, en el peor de lo casos, podría ser atendida en todo o en parte a través de nuevas emisiones. Cabe recordar que en el Activo del Banco Central figura un 39%; el Fondo de Garantía y Sustentabilidad (Anses) posee un 16% adicional, y el Banco Nación suma otro 6% más. Los vencimientos no son rígidos y deben ser atendidos al momento que su respectivo titular lo necesita para cubrir compromisos propios.
 
Quiénes no toman en cuenta estas circunstancias y hacen un cotejo aislándose de las muy diversas realidades y circunstancias pueden caer en ese craso error, por desconocimiento de aspectos elementales del tema o, en su defecto, motivados por causas extrañas a la realidad y sospechados de actuar con mala fe. También es indispensable recordar que en 2004  el PBI ascendía a apenas US$ 159.000 millones, y actualmente el mismo, en moneda de igual poder adquisitivo, ha llegado al importe de US$ 585.000 millones, que multiplica al primero por 3,68  veces.
 
Esto sucede pese a que a partir del año 2013 la economía argentina viene siendo afectada por la recesión mundial que no deja de incidir, muy especialmente, por la profundidad con que azota a la economía brasileña; por muchos años nuestro principal cliente y proveedor externo. A ello se suma la existencia de una franja informal que no se puede evaluar debidamente y que a nivel mundial, según la Organización Mundial del Trabajo, abarcaría al 46,8% de los trabajadores activos.
 
Inserta en esa realidad, la evolución habida en el nivel y composición de la deuda pública puede calificarse de muy positiva. No puede dejar de considerarse que al margen de los países escandinavos, la República Checa, Austria y Suiza, todos los demás vienen incrementando su deuda pública como consecuencia de sucesivos déficit que caracterizan la gestión del sector público desde el año 2008 a la actualidad. Todo análisis que ignore o se aísle de tal realidad y procure formular conclusiones bajo tan inadecuada metodología no puede merecer ningún grado de crédito.
 
Profesor de Postgrado en la Facultad de Ciencias Económicas (UNC).   
 
 
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