¿Por qué a la Argentina le debe importar la guerra civil de Yemen?

Haciendo foco | Por Constanza Caminos

Yemen es uno de los países más pobres del mundo árabe. Pese a ser un exportador de petróleo; a tener reservas de gas natural; y a ser uno de los países de la región con lluvias regulares que permiten la agricultura, hoy es, para Naciones Unidas, el país que enfrenta la mayor crisis humanitaria del planeta.

El 17 de diciembre de 2010, Mohamed Bouazizi, el tunecino que decidió inmolarse cuando la policía municipal de Túnez le confiscó su puesto de frutas, nunca imaginó lo que su acto constituiría para los países de la región: a partir de ese momento, la sociedad civil de su país y de países limítrofes, se revindicó contra los regímenes autoritarios y la falta de libertades. Fue el comienzo de la “Primavera Árabe”, que desde Túnez se extendió rápidamente a Egipto, Libia, Siria, Argelia, Marruecos y, finalmente, a Yemen. En este último, el presidente Ali Abdullah Saleh fue removido de su cargo luego de 33 años en el poder.

Su vicepresidente, Abd Rabbu Mansour Hadi, asumió el gobierno, y tras las elecciones presidenciales de 2012 (de las cuales era él el único candidato) asume como presidente. El comienzo de su mandato se vio afectado por la acción del grupo terrorista de Al Qaeda, por la ilegalidad de los piratas del Golfo de Adén, y principalmente por el grupo opositor de los Houthis, que se denominan a sí mismos Ansarolá (Ansar Alá, “partidarios de Dios”) y profesan la rama chíita del Islam.

El nuevo presidente promovió una “Conferencia de Diálogo Nacional” con las diferentes tribus que conforman el país, en busca de una nueva distribución del territorio. La propuesta no fue bien recibida, y por tal motivo Ansarolá (que cuenta con el apoyo de Irán, la potencia chíita de la región) se posiciona territorialmente, tomando la capital yemení, Saná, y empujan a que el presidente Hadi dimita.

Arabia Saudita, la potencia sunita de Medio Oriente, inició una intervención militar en 2015, para detener la expansión territorial de los Houthies en Yemen, que contaba con el apoyo del ex presidente Saleh y del ejército yemení. Desde ese año se ha acentuado la crisis que hoy tiene a más de la mitad de la población sumida en la pobreza, en la desnutrición, y con alerta de salubridad, puesto que al no contar con agua potable, desde 2017 miles de personas -principalmente niños- mueren por brotes de cólera, difteria y malaria.

Tras una contienda interna por el poder de los recursos, una lucha religiosa que enfrenta a las facciones musulmanas de sunitas (Arabia Saudita) y chíitas (Irán) por el control del gobierno, y por una gran intervención internacional justificada por la importancia geoestratégica del Estrecho Bab el Mandab Strait (donde convergen el Mar Rojo y el Golfo de Adén, y por el cual cruzan 4,7 millones de barriles de crudo diariamente) hacen que Argentina también tenga que poner el foco en este conflicto.

Cuando el pasado sábado 14 de septiembre, a las 04:00 de la mañana (hora local), unos drones atacan a la empresa estatal de Aramco en Arabia Saudita, y como producto del ataque se reduce de golpe la producción de crudo en 5,7 millones de barriles diarios, un acto que fue inmediatamente atribuido a los Houthies, el mundo puso el ojo en la gravedad del acontecimiento, principalmente porque afectaría al precio del petróleo.

El lunes 16, el precio del barril de crudo Brend aumento un 9,5% y cerró en US$ 67,46, lo que, de manera inmediata, generó una situación de desasosiego en el gobierno nacional, por dos motivos: primero, por la política de congelamiento de precios; y segundo, porque el ataque a Arabia Saudita también repercute en Vaca Muerta, que hoy en día comercializa sus barriles a nivel nacional a un precio de US$ 44 el barril, es decir, US$ 22 menos que en el resto del mundo, y genera consecuencias en los inversores, además de incidir ampliamente en las regalías de las provincias productoras.

Así es cómo, a nivel internacional, el tema del atentado repercute en el precio del petróleo a nivel nacional; y cómo el aumento de ese indicador termina incidiendo en el congelamiento de precios y en Vaca Muerta, cuestiones que no permitieron ver el detrás de escena: el “porqué” de los bombardeos.

Visualizar cómo la guerra civil en Yemen incide de manera directa en Argentina permite entender que, en realidad, lo que influye en el precio del petróleo no es el bombardeo a Aramco, sino la irresolución de un conflicto interno con grandes jugadores internacionales, que hoy son los responsables de la mayor crisis humanitaria del planeta.

© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar