Relator de salto en alto

Nada fuera de lo común | Por Manuel Esnaola

UNO

Cuando yo tenía trece años / y agarré mi primer guitarra / moribunda / heredada de generaciones que colgaron los guantes / y le pedí a mi abuela que la pintara / al estilo Gieco / con flores y tribales / yo no quería / en ese primer comienzo de furia / tocar los mejores Reefs de la historia / pongámosle / Post Crucifixión de Luis Alberto / Smoke on the Water de Deep Purple / Sweet Child o Mine de los Guns o Money For Nothing del virtuoso Mark Knopfler / yo quería / más que nada en el mundo / tocar el Reef de “Corte de manga” de Paco Ferranti / porque mi amigo Willy me había hecho escuchar a ese tipo con rigor / porque él sabía que allí había una escuela universal de la música / justamente a un par de cuadras de mi casa / en Río Tercero / el Paco Ferranti y su proceso al cabo cuarto Ricutti / habían sembrado una huella imborrable / tal vez la única / del rock cordobés / en los milenios que pasaron y los que vendrán.

Todavía hoy puedo tocar ese Reef sin pensar / forma parte de mi configuración genética / de la memoria digital de mis dedos / es la música que evolucionó con mis células / para llegar a esto que soy ahora / casi nada / lo que queda perdido entre los restos / una atractiva ruina que persiste en repetir los días / nada parecido a él / a ese gigante de ojos azules que pateó el tablero de un sistema que engulle el talento y lo devuelve distorsionado / robotizado / ligero / y lo hace circular como mercancía.


DOS

Parece que fuera ayer / aquella tarde de fines de los 90 / cuando el Willy me llevó por primera vez a la casa del Paco / que en realidad era la casa de su vieja / porque el rock / dejémoslo en claro / sólo puede surgir en el garaje de la casa de los viejos / no hay otra, loco / yo tendría unos 15 años / entramos por un jardín delantero y caminamos hasta el fondo / por la puerta de un cuartito apareció el Paco Ferranti / pelo largo / rubio / lacio / se parecía a los rockeros que uno veía en los posters / el hombre era como su música / generoso / de un talento brutal / dibujó esa sonrisa inolvidable / socarrona / ladeada / y nos hizo pasar / hablaba de una manera muy canchera / la voz nasal / que dejaba resonando el final de las sílabas / este tipo habla en otro idioma / pensé / esa debía de ser la cadencia que usaban los rockeros de entrecasa / entonces de un momento a otro enchufó los fierros y empezó a tocar sobre unas bases que había armado / nos hizo escuchar un par de temas que aún no tenían letra / improvisaba con una dulzura insoportable.

Años después le tocaríamos el timbre con los pibes / medio avergonzados / ¿querés tocar un par de temas, Paco? / terminamos de grabar el disco y en un mes lo presentamos en Babilonia Summer / el loco volvió a constituir esa sonrisa donde se escondía la rebelión / y se prendió a la movida / cayó a la casa de mis viejos / al fondo de otro cuarto fundacional / donde teníamos armada la sala de ensayos / enchufó la viola y ensayó con nosotros / “¡abrí un poco más el high hat!” / le decía al baterista / el mismo tipo que la rompió en dos Chateau Rock la misma noche que tocaron Spinetta / Paez / Baglietto / ese tenaz guitarrista / bajista / que brilló en Obras junto a Proceso a Ricutti / tocó en el escenario donde dejamos la adolescencia / aquella noche / y yo pude finalmente meter ese Reef que había practicado durante años / pude tocar ese Reef demencial y recibir de sus ojos un destello de complicidad / ¡qué desenfreno! / me puse de cara a él / guitarra contra guitarra / y de algún modo una parte de mí se quedó a vivir en ese momento para siempre / Paco haciendo un solo de guitarra / ahora detenido en la eternidad de un VHS / mientras nosotros agitábamos la cabeza y nos reventábamos el alma de tanta dicha.

TRES

Desnudo en Siberia / técnico químico en la ENET / fan de Lennon / preso en Asunción / administrativo en la Legislatura / Gilmore de ocasión / rocker tano en Macerata / Beatle por definición / siempre al frente / temerario / se fue como vivió / sin escalas / first class / ni un rezo declaró / visto que se pagan impuestos / “me mataron el sueño” dijo cuando los directivos de la discográfica lo estafaron / y se fue a otra parte / fuera de mi vista narices erectas / narices selectas / narices repuestas / en cajas bobas no te voy a encontrar / tengo a mano siempre un talismán / compro cursos para adelgazar / colecciono fotos de taller / yo las miro desde mi bidet / no me animo con un vibrador / soy sudaca, ¡chupagansos! / retrató como nadie / al trucho argentino / cantó “Corte de manga” y dijo / “ojalá a esta canción no tenga que cantarla nunca más” / ¡qué molesto! / pero qué porte para llevar esa sonrisa tenías / Paco / la boca torcida levemente hacia el costado derecho / la comisura tensa allí / y del otro lado apenas el fulgor de los dientes / sonrisa impermeable a un sistema que te quiere romper los sueños / un desenfado letal / que crispaba a los veloces / a los que te quieren birlar la silla / con su moralismo acartonado.

Estoy sentado hace dos horas frente al televisor / mirándote cantar en un VHS / decís “vine esta noche a colaborar con los pibes / para que no se tengan que ir como lo hice yo / ojalá les vaya bien” / cabeceás hacia abajo / le das la señal al baterista para largar / y entonces sonreís y empezás a tocar / hacés llorar a esa guitarra / cantás / “yo fui relator de salto en alto / yo fui bateador de béisbol” / todo eso / no mucho más / que ya es casi todo / Paco / con los muchachos habíamos dicho que no nos estaba permitido envejecer / deformarnos apenas / pero nadie pudo impedir que los años pasaran / señalados con festejos / con el escándalo alegre y repugnante de la inmensa mayoría ruidosa / de todos aquellos que ignoraban / que nos habían hecho nacer / con una condena a muerte unida a cada partida de nacimiento / chau Maestro / tu sonrisa y todo eso.

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