Contribución a la crítica de la navidad

Nada fuera de lo común | Por Manuel Esnaola

UNO
Como todos los años / llega esta semana extraña / en diciembre / sin demasiada novedad / otra vez el vitel toné / la torta de panqueques / los huevos rellenos / la osadía de una copa de camarones o una jarra de gazpacho / para quien se atreva a romper / fisurar / el parabrisas de la tradición cultural / llega diciembre / estos días de diciembre / como un purgatorio / donde no se espera nada ni a nadie / la repetición hasta el hastío / aparece / el tormento de un arbolito de plástico / la perfecta representación de la no-vida / iluminada / por luces inconexas / lanzando rutilantes dardos contra el semblante de los convidados / cada uno cargando con una pena / disimulada / camuflada en el vestido o la camisa nueva / “feliz navidad” / te dicen / y uno quisiera abrazar simplemente / no sé / decir cualquier cosa / lo primero que venga a la marota / para llenar el vacío incómodo que deja ese concepto horrible / la navidad como una representación programática y robotizada de algo que se perdió en el tiempo / sin más sentido ya / que el reencuentro de seres que viajan en trenes opuestos.

Es de noche acá en Nueva Córdoba / la ciudad se ha vaciado / es el barrio / que en el fondo es otra ciudad / el que en realidad se ha vaciado / sólo el ladrido de los perros retumba en la distancia / un aullido informe corta el silencio de la calle / a unas cuadras / sobre la Yrigoyen / duermen unos tipos sin casa / en la entrada de los cajeros automáticos / duermen / todo el día / extenuados de hambre / pidiendo un billetito / sin navidad ni nada / sea lo que fuere que signifique ese concepto / cuando la genial editora de este diario me dijo que había una columna más / antes de que termine el año / seco y sin ideas / me fui directo a la biblioteca y busqué el libro de L.F. Céline / “Viaje al fin de la noche” / fue como un acto reflejo / pensé / que la epopeya de fin de año es como un viaje al fin de la noche / una clausura de algo que nunca se abrió del todo / un cierre impostado de las cosas / el imperativo de un balance a mitad de camino / leí el subrayado: eran “pasajeros encerrados (...) que pasaban mucho tiempo haciendo proyectos aún más tristes que la vida” / cada uno en la mesa / sonriendo hacia la posibilidad de un flash repentino / mirándose los pies y volviendo a sonreír / porque de eso se trata la navidad / el llamado “espíritu navideño” / o al menos la imagen que de él se tiene: sonreír, contra viento y marea.

DOS

Sigo releyendo a Céline / escribe: “Habría que cerrar el mundo, está visto, durante dos o tres generaciones al menos, si ya no hubiera mentiras que contar. Ya no tendríamos nada (...) que decirnos” / no hay quien haga alarde de la verdad / nadie soporta al otro en su patria sincericida / la verdad es dolorosa y nunca podría entrar en el imaginario navideño / ¿acaso alguno ve una pena colgando del árbol tieso de la navidad? / entonces todos conversamos alegremente / como si no ocurriese nada / del otro lado / en la cocina / una posible tía pica la anchoa con esmero / imagina otro tiempo de dicha y gloria / hiende el cuchillo en la sal / transmuta la carne en una especie de masa viscosa / y abajo de mi casa que hay dos que comen mano a mano / picotean pollo desmenuzado / sin hablar / se aturden / con el silencio de la calle desolada / mientras en otra parte yo me encuentro con los amigos / con la familia / modificados todos por el tiempo / la repetición absurda de la vida / siempre las mismas recetas / y nos miramos desconcertados al descubrir que hay algo en el otro que ya no reconocemos / pero la noche tiene que continuar / porque es casi fin de año / estamos todos en la misma bolsa / hay que sostener esta persiana como sea / “Es siempre algo verdadero…” / escribe el hijo de puta de Céline / “es siempre algo verdadero, un cuerpo; por eso ofrece casi siempre un espectáculo triste y repulsivo” / y nos miramos / descubrimos la mella del tiempo en la carne / los ojos grises / semimuertos / la sonrisa desdibujada ahora / todos vestidos de navidad / que es / nadie lo ignora / una de las formas de la farsa / después vendrá / la gran tragedia del brindis / el abrazo opaco / la conglomeración de voluntades que se fuerza al baile / todos moviéndose con la misma inercia / el mismo desgano de quien canta aquella canción atroz / el “feliz cumpleaños” / mantra horroroso despachado infatigablemente por nuestros seres queridos / por los siglos de los siglos / para el beneficio de nuestra precaria felicidad / un tío ausente / que evoco mientras miro las burbujas de la copa / dice / desde la lejanía de un recuerdo / cosas como “vino patero” / “Afiche, ¡qué tango, Manolito!” / “escopeta” / “amoladora” / “sodeado” / “Don Londero” / y de repente todo esto me parece lo único real de la noche / y Céline que continúa / buscamos (...) “la mayor pena posible para llegar a ser uno mismo antes de morir”.

TRES

Como todos los años / llega esta semana extraña / en diciembre / sin demasiada novedad / otra vez las campañas anti pirotecnia / la solidaridad repentina / el pan dulce con fruta abrillantada / los turrones de pasta y maní / la sidra / el monstruoso e inmortal ananá fizz / champán si hay presupuesto / la madre con toda esa tristeza acumulada en los ojos / la mirada de la madre al límite de la ruptura / porque tiene que mantener unido lo que ya está roto / para que haya algo / lo que sea / entre los restos / para que suceda / lo que se dice / la navidad / y yo que me acuerdo de aquel tío infinito / demente / tierno / la mirada acuosa / diciendo / con esa dulzura ancestral / cosas como: “al Rally se va para comer el asado” / “la madera es noble” / “Cine Real Cooperativa” / “aserrín” / “camión” / “vizcacha” / “picadillo” / “Mar del Plata” / y todas esas palabras transforman este patético acto de celebración en algo definitivamente cierto / un breve espacio en el tiempo / donde con mis primos nos miramos a los ojos / sin decirnos nada / y lloramos atrás de esta cara de felicidad impostada / “¡feliz navidad, un carajo!” me gustaría decir / y abrazarlos / pero no puedo hacer eso / mientras todos levantan las copas / yo imagino mi propio brindis: “invocar la posteridad es hacer un discurso a los gusanos”. Hasta el año que viene. Vermut con papas fritas y ¡Good Show!

 

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar