Güiro ¿y después?

Otro día en el paraíso | Por Federico Racca

Trulalá está arriba del escenario de Villa Retiro, “son dieciocho los monos” mal diría León Gieco. Manolito Cánovas, con un chaleco de lentejuelas multicolor, desde atrás, como fantasma, raya el güiro: Dices que no entiendo que mis besos son invierno / nuestros sueños ya perdieron su color / dices que haz buscado en mi mirada una esperanza / una palabra que nos salve del dolor // tan cansado de este frío…

“Cuando comenzamos, el tipo de trabajo que realizamos era marginal en economía”, dice Abhijit Banerjee. Este indio acaba de ganar el Nobel de Economía y lo hace junto a su esposa, la francesa Esther Duflo. Pobreza es su tema, setecientos millones de personas son extremadamente pobres en el mundo de la riqueza. Duflo y Banerjee abrieron nuevos caminos para combatirla centrándose en experimentos de campo, trabajando con ensayos de laboratorio. Analizan la pobreza y su relación con la educación, la salud, la agricultura y las cuestiones de género y de grupos sociales marginados. A través de estas investigaciones lograron crear nuevos programas y soluciones.

“Somos afortunados de ver reconocido este tipo de trabajo”, dijo Duflo a MIT News (de donde algunas de estas líneas han sido tomadas). Esther consideró que su trabajo se debe al esfuerzo colectivo, “no podríamos haber creado este movimiento sin cientos de investigadores”. Gran parte de sus análisis tocan las problemáticas de India y África: “Han estudiado una amplia gama de cuestiones implicadas en la pobreza mundial, produciendo resultados significativos a lo largo del tiempo. En un experimento ampliamente conocido, Duflo y Banerjee descubrieron que las tasas de inmunización para los niños en la India rural aumentan drásticamente cuando, a sus familias, se les ofrecen incentivos modestos para la inmunización, como el acceso a lentejas.” Un libro central en este campo de investigación es una coautoría de 2011 llamada Poor Economics. Sigue Trula en Villa Retiro: Dices que no siento que perdí mis sentimientos / que mis brazos extraviaron su calor // tan cansado de este frío…

“Despojar la lucha contra la pobreza de los prejuicios propios del mundo rico y de condicionantes ideológicos no es sencillo. Pero resulta tremendamente efectivo cuando se acompaña de experiencias de campo”, así comienza una entrevista que el diario El País le realizó a los nóbeles hace siete años. Pregunta. ¿Se consideran unos revolucionarios? Banerjee. No, en absoluto. Creo que más bien hemos cristalizado algo que estaba ahí. Duflo. Yo diría que en muchos sentidos nuestra postura es justo lo contrario a una revolución. Hay mucha gente en la lucha contra la pobreza que quiere ser revolucionaria, lograr un objetivo que resuelva todo el problema. Y nuestra aproximación es más gradual. Pregunta. ¿En qué se diferencia la lucha contra la pobreza del siglo XXI? Duflo. Aunque parezca increíble, en que hay más dinero, tenemos acceso a una mejor tecnología y sabemos más que hace 100 o 50 años sobre cómo manejar la ayuda. Eso ha hecho el problema más sencillo porque ahora es una cuestión de cómo distribuir esos recursos, de voluntad y de acción. Eso es más fácil que lidiar con un mundo de escaseces. Pregunta. ¿Por qué muchas veces la ayuda oficial resulta ineficiente? Banerjee. Parte del problema es que pensamos que la gente pobre lo es porque no tiene dinero y que con darles dinero eso cambia. Parte del dinero, además, se asigna por razones ideológicas y no por su efectividad. Creo que buena parte de la política de ayuda y, en general, de la política social, ignora el libre albedrío del pobre. Se les considera personas desesperadas, es decir, basta con darles alguna cosa para que la acepten de forma inmediata. Los pobres, por su parte, están intentando llevar una vida digna dentro de las restricciones que les son impuestas. Si les dijera que coman un cierto tipo de alimento todos los días porque es más saludable —por ejemplo, garbanzos a diario— ellos evitarán hacerlo. Por lo tanto, es preciso investigar sus realidades y ver de qué manera quieren vivir la vida.

Dejo la entrevista recordando una última afirmación de Banerjee y Duflo: “los tres villanos de toda campaña para erradicar la pobreza son la ideología, la ignorancia y la inercia.” Vuelvo a Trula y escucho: llévate este silencio, desdibuja todo el miedo / yo no puedo solo, sácame de aquí / sálvame de mi, rescátame que yo no puedo solo… Y atrás, Manolito rascando el güiro, piensa en su gente y hace el coro: tan cansado de este frío…

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