Elecciones en Bolivia: ¿sin proscripciones?

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

Tras varias idas y vueltas, se celebrarán elecciones en Bolivia el próximo 3 de Mayo. El pasado 3 de febrero venció el plazo para la inscripción de los binomios presidenciales, que finalmente son ocho. Entre ellos, el Movimiento al Socialismo del depuesto presidente Evo Morales, que llevará de candidato presidencial a su ex ministro de Economía, Luis Arce y de vice a su ex canciller, David Choquehuanca. Así lo anunció en enero pasado, en una conferencia de prensa celebrada en Buenos Aires, el mismo Morales. El ex presidente ha intentado ponerse al frente de la campaña desde su exilio forzado en Argentina, sin embargo, el escenario de cara a los comicios parece bastante complejo para su fuerza política. Si bien, la derecha boliviana también acude a la contienda dividida en siete frentes electorales diferentes, el ex oficialismo fue perdiendo fuerza con el correr de los meses. Muchos de sus principales dirigentes fueron detenidos, o debieron exiliarse en el extranjero debido a persecuciones por parte del gobierno de Jeanine Añez, quien también será candidata.

Tanto Arce como Choquehuanca son figuras moderadas dentro del MAS. Morales apuesta muchas de sus fichas a cosechar votos a partir del éxito económico sin precedentes para Bolivia que tuvo su gobierno, con Arce al frente de la gestión de la economía. Esto, sumado a los tarifazos y ajustes que viene efectuando el gobierno de Añez, puede apelar a un sector importante de la nueva clase media boliviana que no votó por el MAS en las elecciones de 2019. Pero que si podría hacerlo ahora debido a que vieron mermado su poder adquisitivo en los últimos meses. Morales prefirió a un dirigente amable hacía la clase media como Arce por sobre Andrónico Rodríguez. El joven cocalero de treinta años que también tenía pretensiones presidenciales. La lectura del ex presidente fue que para lograr ganar en primera vuelta, necesitaba reconstruir consensos con un importante sector de los bolivianos que dejaron de apoyarlo en los últimos años. Pidiendo que la juventud lo “entienda”, Morales admitió que debió priorizar las encuestas y la construcción de consensos a la hora de elegir el candidato.

La fórmula del MAS para la presidencia y la candidatura a senador de Evo Morales fueron observadas por el Tribunal Superior Electoral debido a supuestas irregularidades. A Arce se le pidió presentar su certificado de antecedentes penales mientras que, según el órgano electoral, Morales no presentó su certificado de nacimiento original, no dejó un número de teléfono celular de contacto y tampoco entregó el certificado original de antecedentes penales. Sobre el ex presidente, aún pesa una orden de captura debido a acusaciones de delitos de terrorismo y sedición. Aunque al no tener ningún tipo de condena sobre el caso, no estaría imposibilitado de ser integrar las listas de su partido. Lo cierto es que los pedidos del TSE para subsanar las supuestas nulidades de las candidaturas, solo parecen tener como objetivo enrarecer aún más el clima político boliviano.

La oposición al MAS, por lo pronto, ya convocó a nuevas marchas para evitar que la candidatura del ex presidente sea habilitada.
Mientras tanto, la derecha tiene sus propias complicaciones. Dividida en siete frentes electorales, no logra ponerse de acuerdo respecto a quien debería encabezar la Bolivia pos Morales. Tras la decisión de Añez de ser formalmente candidata a presidenta, hubo renuncias masivas en su gabinete. Muchos dirigentes estaban convencidos que su mandato sería simplemente una transición. El ultraderechista Fernando Camacho decidió enfrentarla con su propio frente, Creemos, acompañado por el dirigente sindical Marco Pumari. El líder cruceño se encontraba enfrentado a Añez en su distrito natal, no obstante decidió respaldarla al momento de la toma del poder. Sus viejas diferencias volvieron cuando la actual presidenta se desdijo respecto de sus supuestas nulas intenciones de ser candidata en las elecciones. A su vez, el pastor evangélico de origen coreano, Chi Hyun Chung, volverá a presentarse. En las últimas elecciones obtuvo cerca del 9% de los votos, quedando tercero. Por ello, su candidatura es seguida bien de cerca por la derecha, ya que podría aportar un porcentaje clave a la hora de un probable ballotage.

Carlos Mesa, quien había quedado segundo en las elecciones anuladas de octubre, nuevamente será de la partida. Irá como candidato por su propio frente, enfrentando tanto a Arce como a Añez. El escenario político es radicalmente diferente al de los últimos comicios. La primera encuesta con todas las fórmulas ya presentadas, le dio un 26% de intención de voto a Arce mientras que Mesa y Camacho lo siguen con 17%, Añez por ahora permanece atrás, con un 12%. Resulta difícil creer, tras todo lo sucedido en los últimos meses, que las elecciones puedan celebrarse con garantías totales para todos los participantes, especialmente para el MAS. Sin embargo, si esto no se logra, la sociedad boliviana se polarizará aún más, cayendo en una crisis más profunda de la producida a partir de octubre. Sólo unas elecciones libres, sin proscripciones de ningún tipo, y aceptadas por todo el arco político, puede permitir la normalización de la situación institucional en Bolivia.

 
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