Petróleo, pagar para vender

Por Gonzalo Fiore

Por primera vez en la historia el precio del barril de petróleo alcanza niveles negativos en los Estados Unidos. Es decir, los productores están pagando por colocar el crudo en los mercados. Debido a la escasez sin precedentes de demanda, el valor de la materia prima se encuentra en el peor momento. El lunes, el valor del barril cerró a 37,63 centavos de dólar en los Estados Unidos, experimentando un brutal desplome del 305%, y llegó a cero al fin de la semana en los precios de referencia fijados por la West Texas Intermediate (WTI). Esto seguirá afectando a los países productores, y será un nuevo escollo que enfrentará un ya de por sí golpeado gobierno de Donald Trump. 

El presidente había basado el éxito económico de los primeros años de su Administración en la reactivación productiva de los estados petroleros. La Agencia Nacional de Energía (AIE) ya había asegurado, hace una semana, que este sería el peor año de la historia para el sector. En la cotización europea, el Brent, también se llegó a un mínimo histórico, por debajo de los 20 dólares por barril.

Estados Unidos es el mayor productor de crudo del mundo, por encima de Rusia y Arabia Saudita, con 12.000.000 de barriles diarios. El principal importador, a su vez, es China, que se beneficia de la caída de los precios al mismo tiempo que compra 12.500.000 barriles por día. A partir de la caída de la demanda producida por la pandemia, se agotaron los tanques de reserva estadounidenses. Por ello, de manera inédita, los productores llegaron a pagar para colocar el producto en el mercado. 

El país se encuentra virtualmente paralizado debido al coronavirus, aunque Trump llama constantemente a boicotear las cuarentenas establecidas por los gobernadores. En un sistema profundamente federal, el gobierno central no puede pasar sobre las decisiones de los estados federados, por lo que el plan del Presidente de reactivar la economía “lo más pronto posible”, deberá esperar a conseguir los consensos necesarios. Esto parece extremadamente complejo, ya que tanto la oposición como el Gobierno se encuentran con posiciones muy duras; en medio, además, de un año electoral.

De los 100.000.000 de barriles diarios que consumía el mundo previo a la pandemia, se pasó a 80.000.000 por día. Sin embargo, esto podría derrumbarse aún más con el correr de las semanas y los meses. La organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), anunció que reduciría su nivel de producción de 10.000.000 de barriles de crudo por día entre mayo y junio. La guerra comercial desatada durante marzo entre Rusia y Arabia Saudita había hecho caer el precio del barril a niveles históricos hasta entonces. Esto ya había afectado a la producción de crudo estadounidense. No obstante, la estocada final se la ha dado la paralización del país y el cese casi total del consumo. 

A partir del miércoles se estableció como precio de referencia mundial al WTI. Si bien experimentó algunas subas después del desplome del lunes, el panorama no parece muy optimista para los productores. En México se cerraron algunas fábricas temporalmente y se devaluó el peso respecto del dólar más de un 1% en un día. López Obrador (AMLO) aseguró que esto influirá fuertemente en la crisis de la economía mexicana y también en la caída de las finanzas a nivel global. 

Mientras tanto, en algunos países productores de Europa también se viene cotejando la posibilidad de cesar con la producción mientras duran los efectos inmediatos de la pandemia. Lo cierto es que, tomando en cuenta las cotizaciones a futuro, poco parece indicar que este no será el peor año en la historia del sector. Si algo ha quedado claro con esta situación es que el capitalismo no puede funcionar sin consumidores, y el mercado del crudo, por supuesto, no es una excepción.

Ni siquiera durante la crisis del petróleo de 1973, cuando la OPEP embargó las exportaciones petroleras de los países occidentales que habían apoyado a Israel en la guerra de Yom Kippur, el precio del barril estadounidense estuvo tan por los suelos. De entre todos los desafíos que enfrenta el país por estas horas, este podría ser uno de los que mayores golpes le aseste a su economía. Por primera vez, quizás, en la historia misma del capitalismo, se da la paradoja de que algunos de los principales vendedores del mundo tienen que pagar para poder colocar sus productos. Sin dudas, las naciones del planeta se encuentran frente a una disyuntiva histórica. Poco se sabe cómo terminará esta historia, pero también son pocos los que están en condiciones de asegurar que el futuro será exactamente igual al pasado. Seguramente, a quienes les toque analizar las problemáticas globales del futuro, utilizaran los tiempos de la pandemia como un parte aguas de la historia. 

 
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