La situación financiera de Aerolíneas y Austral

Empresas Públicas, por Salvador Treber

En el mundo solo 31 países poseen empresas aéreas denominadas “de bandera” por ser de propiedad estatal. Dentro de ese conjunto figura nuestro país con Aerolíneas Argentinas y Austral. Por la ubicación geográfica somos el país más austral del Planeta, por lo cual es lógico e indispensable contar con este transporte como medio de comunicación con los países de los cinco continentes. Estados Unidos constituye en ese aspecto una notoria excepción entre las más poderosas potencias ya que su enorme disposición de empresas aéreas privadas muy bien equipadas le permiten liderar con amplitud la misma.

Se debe tener presente que se trata de una actividad en que el sector privado desempeña un rol relevante en todos los países y es por ello de gran interés público que se mantenga un aceitado funcionamiento. Tanto el equipamiento actualizado que requiere como el adecuado mantenimiento de sus aviones, aeródromos, aeropuertos y demás facetas de la infraestructura hacen que en todos los países se concedan importantes subsidios para coadyuvar a optimizar el servicio, que asegure el adecuado entrenamiento de las respectivas tripulaciones y personal técnico en general. En Argentina, la dirección de las referidas empresas explican que el nivel de actividad para cubrir en alta medida el costo de gestión por pasajero depende del número de clientes que usan dicho servicio, que en los últimos cinco años virtualmente se duplicó. Incluso, los planes actuales pretenden culminar en poco más de un año el proceso referido logrando un nivel de máxima optimización.

La visión sobre el futuro de ambas empresas

El presidente de Aerolíneas anunció para el ejercicio 2019 una reducción muy importante en cuanto a los subsidios que se requerirían, que estima no superarán los 82 millones de dólares. Para apreciar la magnitud de tal anuncio es conveniente examinar la dimensión y evolución de dichos subsidios durante la última década debido a que, a partir del ejercicio 2014 inclusive, su progresiva quita se hace cada vez más notoria.

Sus máximos ejecutivos consideran muy posible que “aún si el año que viene hubiera una pequeña pérdida, podríamos solventarla con financiación bancaria tradicional, en vez de seguir pidiendo dinero al conjunto de los argentinos”. Esto significa que se ha operado un proceso muy positivo y que, en función del mismo, se está logrando acceder a niveles de eficiencia comparables con las que se advierten en las más reconocidas aerolíneas del mundo. Dado que en toda la Administración Pública se está encarando un fuerte ajuste con el propósito de hacer un importante ahorro presupuestario y eliminar totalmente el desequilibrio, tal noticia crea más expectativa, pues no son muchas las áreas que alientan una perspectiva cierta de gestión eficiente. Es que Aerolíneas y Austral han recibido en conjunto, desde 2008 y hasta fines de 2017 nada menos que el equivalente a 5.500 millones de dólares (un promedio anual de 550 millones de dólares).

De tal modo, la sola mención que en el ejercicio próximo la pérdida operativa se reduciría a una cifra que oscile entre 20 y 30 millones de dólares suena como una verdadera hazaña. Para adjudicarle su real significado puede recordarse que en los ejercicios 2011 y 2012 los subsidios escalaron a cifras equivalentes a 822 y 899 millones de dólares, respectivamente. Durante los tres ejercicios precedentes se advierten notorias oscilaciones, pues en el correspondiente a 2008 el mismo fue de 336 millones de dólares para más que duplicarse en 2009 cuando trepó a 700 millones de dólares y para el ejercicio 2010, descender a 550 millones. Se puede decir sin temor a equívocos que ese quinquenio fue el más comprometido en el transcurso de toda la actividad desarrollada por ambas empresas. En el quinquenio posterior (2013/17), año a año desde 2015 se verificaron marcados y muy positivos descensos.

Lo notable de este período es que luego de percibir subsidios por una cifra equivalente a 552 millones de dólares, en los ejercicios posteriores se aceleró notoriamente dicha reducción: en 2016 fue de 302 millones de dólares y en 2017 se cerró con un desequilibrio de solo 183 millones. Pero lo realmente sorprendente es que para el año en curso se calcula que no superaría la cifra de 82 millones y en 2020 la misma podría ubicarse entre 20 y 30 millones de dólares; lo cual permitiría cerrar dicho lapso con un virtual “broche de oro”. Su presidente advirtió que, pese a esa tan positiva evolución con una facturación que asciende a 2.600 millones de dólares, “todavía no hemos decidido qué alternativa vamos a tomar para seguir creciendo, pero tenemos ofertas de créditos a tasas incluso por debajo de las que paga el Estado”.

Conclusiones en base a los balances actualizados

Los mayores compromisos surgen por la atención del rubro “Sueldos y Cargas Sociales” que insumió en 2017 la suma de 749 millones de dólares, seguida por “Provisión de Combustibles” que requirieron 512 millones y “Alquiler de Aviones” que figura con 243 millones y 176 millones “Mantenimiento”. En cuanto a los aviones recibidos con opción de compra, cabe aclarar que parcialmente la misma se acordó computar como “pagos a cuenta” de aviones sometidos al régimen se “leasing” (alquilados con opción de compra). Si no se computa como pasivo dicho rubro la deuda financiera residual contraída con los bancos asciende a 600 millones de dólares, que equivalen a la facturación de la empresa durante dos meses y medio. El mayor acreedor ha sido el Banco de Desarrollo de Brasil que se obtuvieron al adquirir los aparatos Embrear.
Estos se compraron con el objeto de reequipar con ellos a la empresa Austral pese que el nivel de los intereses pactados es notoriamente elevado (14%) aunque se pueden adelantar lo pagos o sustituir a dicho acreedor. En este sentido están bastante avanzadas las gestiones para hacerlo próximamente y lograr así disminuir hasta en un 50% los mismos. Se temía tener que afrontar serias dificultades en este aspecto, pero en los hechos las gestiones fueron bien receptadas por los mercados externos de crédito. En buena medida, el hecho que Aerolíneas, por primera vez en 21 años, haya presentado su último balance anual en tiempo y forma, mientras que Austral hizo algo semejante luego de 13 años, se convirtió en una virtual “carta de presentación” en tales gestiones.

Las mejoras en dicho aspecto son obvias, la documentación relativa al ejercicio inmediato anterior, 2016, se presentó en abril, a la par que las correspondiente a los ejercicios 2014 y 2015 habían cumplimentado dicho trámite en enero del mismo año. Debe advertirse que en estos casos los representantes del personal votaron en contra de su aprobación sin exponer con precisión los fundamentos o causas para actuar de tal forma. Llama mucho la atención que aprobaron sin oponer objeciones de ninguna índole la gestión realizada, pero votaron negativamente el balance del ejercicio 2017. Igualmente contradictoria fue la actitud de estos en el caso de Austral pues también optaron por mantener idéntico criterio. Por lo tanto, lo más positivo en este aspecto es que la documentación de ambas empresas ha quedado debidamente cumplimentada sin que mediara ninguna objeción concreta. Lo que no deja de ser un gran mérito.

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