Las lecciones que dejó la campaña

Tiempo post electoral | Por Juan Martín Marchioni y Daniela Piccone

Hacer la crónica y evaluar los hechos que se encadenaron desde las PASO hasta las elecciones de octubre requerirán estudios largos, ríos de tinta. Es parte de la idiosincrasia argentina ser un país “politizado”: nuestro país se encuentra entre los primeros en el ranking de participación electoral de América latina. Y estas elecciones no fueron la excepción, mantuvieron un ritmo agitado.

La disparada del dólar del día después de las PASO reconfiguró el tablero político y económico. La devaluación y posterior aumento de inflación dejaron a un Presidente debilitado y obligado a actuar velozmente. Los “pases de factura” internos no faltaron. Se constituyó una mesa de diálogo con Cornejo, Vidal, Rodríguez Larreta, Pichetto y Negri, que desplazó del centro de toma de decisiones al binomio Peña-Duran Barba, señalado como los principales responsables de la hecatombe. Y si bien Macri ratificó a Peña en su cargo, su injerencia ya no fue la misma. En poco tiempo, pasó de ser un jefe de Gabinete de peso a cosechar enemistades (sobre todo de Vidal y Rodríguez Larreta).

La estrategia se modificó: de los grupos de “defensores del cambio” en las redes se pasó a la tradicional movilización y las marchas del #SiSePuede. Estas movilizaciones lograron mostrar al Presidente como un dirigente con cercanía a las masas. Entre la lejanía de la virtualidad y la política tradicional, optaron por ésta. En las marchas, Macri quedó solo en el escenario -inclusive en la marcha del millón, en CABA, distrito que gobierna Larreta- dando cuenta en lo simbólico a lo que estaba apostando, a no difuminar la representatividad del nuevo lugar que sabía que debería ocupar, el de opositor. De hecho, tuvo expresiones que dejaron de lado la moderación respecto a algunos tópicos tales como el aborto (posicionándose como “defensor de las dos vidas”); volvió al dogma anti-K, habló de corrupción, de populismo y evitó la temática económica. Se vio la evolución del Macri presidente al Macri candidato. Más que la defensa de su gestión -que demostró no ser exitosa- utilizó su tiempo en atacar a la oposición. Fue un opositor a la oposición, más que oficialista.

Por su parte, Alberto Fernández mantuvo la misma línea de campaña: apoyado en los gobernadores, sindicatos y empresarios, con un arduo recorrido por el interior del país y reuniéndose con sectores que no formaban parte del Frente de Todos (como la reunión con intendentes radicales). También afianzó sus vínculos con dirigentes del peronismo cordobés que abiertamente decidieron apoyar su candidatura.

Llegó el 27 de octubre y a pesar de lo que sugerían encuestas previas, incluso bocas de urna que se difundieron durante el día, la diferencia entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio quedó en 8 puntos: 48,1 a 40,4.

Las elecciones primarias tuvieron un carácter de primera vuelta, debido a que ninguna fuerza política dirimió candidaturas. Este deberá ser tema de estudio por parte del Congreso, para analizar si sirve tener un virtual presidente electo 5 meses antes de que expire el mandato de su antecesor.

Luego, las estrategias electorales dejaron al descubierto ser efectivas. Alberto Fernández logró el respaldo de la mayoría de los gobernadores, inclusive el compromiso de cooperación del único gobernador peronista en no darle su respaldo (Schiaretti), para el proceso que comienza el 10 de diciembre. La campaña le sirvió a Fernández, no sólo como una disputa en términos electorales, sino también como un primer paso para generar un marco de acuerdos amplio; el desafío ahora será lograr una gobernabilidad sólida, manteniendo cohesionado al heterogéneo Frente de Todos pero sin dejar de desatender las relaciones con sectores estratégicos, nacionales y internacionales.

Macri, por su parte, logró achicar la distancia con su rival y a pesar de las tensiones internas quedó como la principal figura de la oposición, de todos modos, es esperable que tras la derrota hayan movimientos internos -e inclusive fugas- que den cuenta de que en la composición de este sector se disputan dos líneas, la que da preferencia al marketing, y aquella que considera que con el marketing no alcanza, algo que el Presidente parece haber advertido demasiado tarde.

Tercero, luego de la corrida cambiaria posterior a las PASO, Guido Sandleris convocó en la misma noche electoral a una reunión en la que se definieron medidas restrictivas para el mercado cambiario, buscando evitar la repetición de lo sucedido. Quizás oyendo los pedidos de responsabilidad que la noche del 27 hizo Alberto Fernández.

En este sentido, es importante destacar que al día siguiente el presidente en funciones y el presidente electo hayan tenido una reunión en la que se comprometieron a trabajar en una transición ordenada. En un momento de convulsiones políticas en América Latina, como la que se puede observar en Chile, Ecuador e inclusive, en la disolución del congreso de Perú, no se puede relativizar la importancia de la institucionalidad, de aquellos rituales que también hacen a la democracia y que son imprescindibles para el fortalecimiento de la convicción ciudadana.

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