Reactivación 2020 - 2023

Economía cooperativista | Por Roberto Fermín Bertossi

El Gobierno anunció que impulsará un programa de constitución de cooperativas –prioritariamente las de producción de alimentos, reciclado, construcción, textil y cuidado de adultos mayores o personas con discapacidad y niños- para lo cual el Estado invertiría inicialmente 30.000 millones para su implementación, funcionamiento y monitoreo, más la colaboración de provincias, municipios, sindicatos, universidades, clubes, etc. Concomitantemente, Mario Cafiero, actual presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) afirmó “las cooperativas y mutuales son el tercer motor de la reactivación, junto al sector privado y al Estado”. El organismo, que depende del ministerio de Desarrollo Social a cargo de Daniel Arroyo, adelantó que impulsará la creación de mutuales sindicales para mejorar el ingreso de los trabajadores y que alentará “la economía del cuidado”. Además, el ingeniero Cafiero señaló que se analizará la participación de cooperativas en el servicio de garrafas, la construcción de vivienda, el reciclado de residuos urbanos, y proyectos de obra pública.

Ante una crítica realidad socioeconómica difícil de remontar, si bien el establecimiento y la expansión de las cooperativas deberían ser considerados como uno de los factores centralmente importantes del desarrollo humano, resulta imprescindible para ir lográndolo igualitaria y universalmente, que el Estado fomente y promueva las cooperativas y mutuales, pero asegurando simultáneamente una adecuada asistencia, difusión y fiscalización, que garanticen sus caracteres y finalidades. Así se evitará la reactivación de falsas expectativas, de decepciones, los “bastardeos jurídicos”, los nepotismos, los voluntarismos, las actividades cooperativas y mutuales ilegales, y la espuria y recurrente utilización política partidaria.

Solamente habrá reactivación cooperativa cuando el cooperativismo sirva claramente para difundir el conocimiento de los principios, métodos, posibilidades, resiliencia y limitaciones de las cooperativas, en cuanto tales; dar una enseñanza apropiada, no solamente en escuelas o colegios cooperativos, sino también en universidades, escuelas de agricultura, colegios agrotécnicos e industriales, y otros establecimientos de formación profesional, en artes, en oficios, en departamentos sindicales de educación obrera y economía popular; mejorar la situación económica, social y cultural de las personas con recursos y posibilidades limitados, así como incentivar solidaria, eficiente y crediticiamente su espíritu de iniciativa; otorgar una ayuda financiera externa a las cooperativas cuando inician sus actividades, o cuando tropiezan con dificultades financieras; recalificar e incrementar los recursos personales y el capital mediante el estímulo del ahorro, la supresión y condena de la usura y la sana utilización del crédito solidario civil; contribuir a una economía solidaria civil con un elemento más amplio de control democrático de la actividad económica, y de distribución más equitativa de los excedentes cooperativos; mejorar las condiciones sociales, y complementar los servicios sociales en campos como la vivienda, la salud, la educación, y las comunicaciones; ayudar a elevar el nivel de instrucción general y técnica de sus asociados, consejeros, síndicos, asesores, auditores y órganos de aplicación; identificar y eliminar las disposiciones de la legislación que pueden tener por efecto perturbar indebidamente el desarrollo de las cooperativas a causa del carácter discriminatorio de tales disposiciones, por ejemplo, en lo que se refiere a impuestos, a concesión de créditos, concursos, licitaciones, etc.; los procedimientos prescritos por dicha legislación, sobre todo los relativos al registro de las cooperativas, debieran ser lo más simplificadamente posible (art. 142 y cc. Código Civil y Comercial), a fin de no perturbar la constitución, el desarrollo y expansión cualitativa y participada de las mismas.

Un párrafo especial merece la urgente necesidad de darnos una auténtica ley de cooperativas tan democrática, federal y ajustada a estos tiempos, una ley informada y consulta que abrogue sin más demora toda legislación de facto imperante a la fecha (con sus reminiscencias dictatoriales intactas: antigua, centralista y unitaria, reñida con estos tiempos en que deberemos intentar convivir más solidaria y federalmente); un “corpus juris” con su propia y peculiar estructura, constituyendo un sistema de seguridad centrado en la autogestión y acción vecinal de auto equilibrio solidario.

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, durante su reciente intervención en la Tercera Cumbre de Cooperativas, celebrada en Quebec, Canadá, aseguró que en esta década las cooperativas serán “la única alternativa al modelo económico fundado en un egoísmo que fomenta las desigualdades”, remarcando que las cooperativas “son el modelo que mejor puede enfrentar los riesgos de una economía que será cada vez más volátil”. Solo el crecimiento de cooperativas, municipios, sindicatos y universidades verdaderamente solidarias, cooperativas e inclusivos nos permitirán afirmar su naturaleza democrática, frente a los egoísmos de los que se encierran en su aislamiento de privilegio, para los que todo y todos lo demás resultan ajenos e incómodos.

Experto en cooperativismo, investigador Cijs (UNC).

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar