Del auge del evangelismo a las religiones satíricas

Política y religión | Por Lucas Gatica, desde Bilbao

Esta semana, el gobernador de la provincia del Chaco, Jorge Capitanich, presentó la “Mesa Evangélica Provincial”, junto al Registro Provincial de Cultos Evangélicos; lo anunció en Twitter, con el objetivo de consolidar una estructura de diálogo entre el gobierno provincial y las iglesias evangélicas. La presión de estos grupos cristianos reformados baja con fuerza, desde Brasil, por la frontera Norte. Además, en las últimas décadas han proliferado nuevas religiones, que podrían etiquetarse como satíricas, aunque también tienen un trasfondo científico y crítico.

Estas últimas intentan satirizar el concepto tradicional de las creencias religiosas, y combatir la imposición del pensamiento religioso, que avanza con tanta fuerza en diversos países (principalmente en Estados Unidos y Brasil), donde, en muchas escuelas, el mundo de la creación se enseña como algo vinculado solo a la fe, llegando a estar prohibida la mención a la teoría de la evolución de Darwin.

Algunas de estas religiones satíricas tienen mucha popularidad: el jediismo (a raíz de la película “Star Wars”); la Iglesia Maradoniana, en honor al crack de Villa Fiorito; o la religión Pastafari. Locuras que tienen, también, su cariz histórico y crítico: son iglesias singulares que rozan la parodia, desde allí se burlan de los dogmas, la liturgia y las creencias. Parten de la base que, si las religiones monoteístas creen en lo que creen, sin pruebas y sin demostrar nada científicamente, ¿por qué no creer en otro tipo de elementos o personajes? Sobre esta base se han creado multitud de “credos”, haciendo foco en series de televisión o personas famosas. Incluso Chuk Norris tiene sus fieles, considerado como un auténtico dios.

Algunas de estas religiones tienen fundamentos más o menos sólidos, pero otras están creadas por el mero hecho de divertirse y pasar el tiempo. Sus fundadores son agnósticos o ateos que, ante la circunstancia de no creer en un dios monoteísta (como el judaísmo, el islam, o el cristianismo) sostienen creer en otra cosa que puede ser un espagueti, un unicornio rosa o el más grande futbolistas de toda la historia.

La Iglesia Maradoniana

Esta iglesia se toma como referencia de las religiones satíricas: nacida en 1998, el credo tiene los diez mandamientos y sus fiestas sagradas. El primer mandamiento de esta confesión es que “La pelota no se mancha”; le siguen “Amar al fútbol sobre todas las cosas”; “Declarar tu amor incondicional por Diego y el buen fútbol”; “Defender la camiseta argentina, respetando a la gente”; entre otros. El Padre Nuestro comienza de la siguiente manera: “Diego nuestro que estás en la tierra/ santificada sea tu zurda/ Venga a nosotros tu magia/ háganse tus goles recordar/ así en la tierra como en el cielo”.

La historia de Diego Maradona con la figura de un dios viene de lejos. Hace más de 30 años, cuando metió el gol con la mano en el Mundial de México 86, muchos asimilaron ese gesto con la mano creadora del Todopoderoso. Quien googlee “La mano de Dios” verá aparecer imágenes e información sobre aquel gol de Diego a los ingleses.

Como si no fuera poco con todas las coincidencias, con el número 10 que Maradona llevaba en su camiseta la Iglesia ha instaurado la palabra D10S. Todos los elementos se juntaban para hacerle culto a este crack.

Creado en Rosario, el credo exige contar los años desde el nacimiento de Maradona (31 de octubre 1960). Hoy, en 2020, entraríamos en el año 60 D.D. (“Después de Diego”). Esta religión tiene fieles no solo en nuestro país, sino que hay maradonianos en países como Afganistán, Japón, Escocia, etc. La fe mueve montañas.

Es interesante notar que lo que hacen estas religiones es tomar la estructura, los símbolos y bases de una religión ya consolidada -en el caso de la iglesia maradoniana, el catolicismo- para ubicarla y darle la forma a su dios particular, Maradona, desde esa estructura. A partir de ahí todo vale.

Adoradores de la pasta

Conocida como la Iglesia del Dios Monstruo del Espaguetti Volador, los pastafaris la llaman “antireligión”, y no van a misa los domingos, pero los viernes se visten de piratas. El hecho de que se llame pastafari ha hecho que se la relacione con los rastafaris, pero no tienen ninguna relación.

Este movimiento social germinó en los EEUU, para denunciar y oponerse a la difusión que distintas escuelas hacían de la hipótesis del diseño inteligente, impulsada por sectores políticos y religiosos conservadores, bajo los gobiernos del presidente George W. Bush; y a las corrientes de opinión que pretendían su equiparación con teorías aceptadas por la comunidad científica, como la de la evolución biológica. Su fundador envió una carta al Consejo de Educación del estado de Kansas para solicitar que su fe en una deidad creadora sobrenatural, semejante a una enorme bola de espagueti con albóndigas, fuera también enseñada en los colegios, como contracara de la oleada conservadora en la educación norteamericana.

Otra es la de los Caballeros Jedi. Nace en los años 70, con la primera película de la saga “Star Wars”, y tiene una multitud de seguidores que sostienen un pensamiento, una ética y una forma de afrontar la vida como si fueran caballeros medievales, pero en un mundo futurista.

La creencia central del jediismo es La Fuerza, algo así como un campo de energía omnipresente que un Jedi denomina como la naturaleza fundamental del universo. Cada Jedi concibe a La Fuerza de una manera particular, pero la postura más aceptada es la panteísta: la creencia de que todo es una manifestación del misterio universal que recibe el nombre de “dios”.

El sumo sacerdote es Yoda, y tiene una base más filosófica, que está basada en las ideas que tomó George Lucas del sintoísmo, el budismo y el hinduismo. Tiene un sustrato más interesante que las anteriores religiones: si uno ve las películas de “Star Wars”, puede notar la importancia de las fuerzas de la oscuridad, de la luz, del bien y del mal, etc. De igual manera, podría pensarse que es más una filosofía de vida que un credo religioso.

Hay mucha gente que piensa que hay más fe y más sabiduría en las enseñanzas de esta religión, el jediimos, que en otro tipo de religiones convencionales, hasta el punto de que, por ejemplo, en Gran Bretaña el 0,4% de la población dice estar inscrita en esta religión. Es decir, es la cuarta religión más extendida de esa unión de países. En Australia, hay más de 40.000 creyentes en La Fuerza.

Muchas de estas iglesias se han intentado inscribir oficialmente, pero no lo han conseguido.

Otras sí han podido ser reconocidas como religiones oficiales: es el caso de la Cienciología, aunque no sería explícitamente satírica, es bastante polémico su caso. Sin embargo, ésta sí figura en la categoría de religión, con los impuestos reducidos y subvenciones que eso conlleva.      Los fieles de estas religiones satíricas reclaman el reconocimiento por parte de los distintos gobiernos. Algo bueno es que nos hacen pensar; no necesariamente quitarnos o apartarnos de nuestras creencias personales, pero sí reflexionar sobre la formación vital que hemos recibido y sobre nuestros dogmas más sólidos.

 
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