Cinco disparos al corazón

Cinco disparos al corazón 

comillas01.pngLa larga -larguísima- novela de encuentros y desencuentros entre Grecia y Europa terminó el pasado fin de semana como suelen terminar los novelones: con una balacera. comillas02.png

EN FOCO

por Pedro I. de Quesada

La larga -larguísima- novela de encuentros y desencuentros entre Grecia y Europa terminó el pasado fin de semana como suelen terminar los novelones: con una balacera. Y el joven Alexis Tsipras, en su papel de héroe justiciero, fue el encargado de disparar los cinco balazos al corazón de la Unión Europa. Los desquicios cometidos por gobiernos corruptos (tanto de la derecha conservadora griega, como de la socialdemocracia del Pasok), pero a la vista y con la tácita aceptación del liderazgo europeo condujeron al país mediterráneo a una situación de bancarrota. Ante la quiebra de las cuentas públicas, el liderazgo de Ángela Merkel y ese conjunto gris de burócratas que se esconden tras la denominación común de “instituciones” (la Comisión Europea, el Banco Central, el FMI, el Eurogrupo) volvieron a insistir con las ortodoxas recetas de salida, sin reconocer que esas mismas recetas eran las que habían estado en el origen de la crisis: ajuste, reducción del gasto, liquidación de activos, disminución de salarios, privatización de servicios: el tradicional combo neoliberal que empujan, sin cambiar una coma, en cualquier latitud. Y ese hubiera sido el camino, si no se hubiese introducido una cuña que trastocó la historia: Syriza, y Alexis Tsipras como el muchachito que viene a rescatar a la chica griega de las fauces de bruja alemana. A partir de esta cuña, las negociaciones cambiaron de tono. Y ese tono fue en aumento, hasta llegar a un “ultimátum” el viernes 26. El tono beligerante de Europa y las exigencias de sumisión tampoco encontraron eco: Tsipras llamó a una sesión de emergencia y ante el pleno del Congreso propuso un referéndum, para que el pueblo decida si acepta o no los términos de ese “ultimátum”. Y allí, en la misma tierra donde hace unos treinta siglos comenzó a cocinarse la idea de la democracia, disparó estas cinco sentencias: “Ante el chantaje del ultimátum respondamos de manera orgullosa y soberana, como la historia griega lo demanda”: “Ante el autoritarismo y la austeridad inflexible, responderemos con democracia”; “En estos momentos críticos, todos debemos recordar que Europa es el hogar común de los pueblos. En Europa no existen dueños e invitados”; “Estas propuestas violan directamente los derechos sociales y fundamentales de Europa” “Grecia es y seguirá siendo una parte integral de Europa, así como Europa es una parte integral de Grecia. Pero sin democracia, Europa será una Europa sin identidad y sin rumbo”. El Parlamento aprobó por mayoría la convocatoria a un referéndum. El futuro de Europa vuelve a pasar por la icónica Atenas. 

 
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