Forma y figura

Otro día en el paraíso | Federico Racca

(violación previa) (después caminar por la tibia alfombra de visón)… muy pronto notó un trecho de piel ardida algo más arriba de la clavícula. Sobre un seno, tres o cuatro huellas de dientes en arco que no dolían ya casi. Su vientre en cambio no delataba asalto alguno, el bajo vientre sí, húmedo, inflamado, con un íntimo desgarramiento. ¿Alguien la espiaba? Por entonces bajó la vista y descubrió un mensaje sobre el taburete de armiño: “Querida: mis negocios me reclaman, no te lo advertí porque entonces me habrías convencido de quedarme. Te narcoticé porque no me habría atrevido a hacerte lo que más tarde te hice si tus ojos me hubiesen estado observando. ¡Tu belleza me intimida tanto! Temía que me paralizase, por eso no podía aceptar al mismo tiempo el reto de tu inteligencia, tan sobrenatural como tu cuerpo. A tus pies, tu esposo”.

Cáncer, diario íntimo, fantasías azuzadas por la morfina en la mujer de Puig, protagonista de Pubis angelical (1979). El deseo nace del derrumbe, escribe Roberto Jacoby y la caída de la protagonista en el delirio es, también, el delirio argentino. Esa mujer enferma, internada en una clínica de México, fantasea una vida (un viaje) que es el viaje de otra, de una que nació en Europa Central, se casó con el más más rico hacedor de armas y huyó del asfixiante esposo a Hollywood de la mano (sobre las faldas) del magnate de la MGM, Louis B. Mayer.

Desnudo desprejuiciado en la película Éxtasis (1932) y él enloquecido comprando las copias de la que se ha convertido en su mujer. El director Max Reinhardt dijo que ella, Hedy Lamarr, era “la más bella mujer sobre la tierra”, la que le dijo no a La luz que agoniza, a Laura, a Casablanca. Hija de un influyente banquero austríaco, estudió ballet y piano en Suiza y se volvió la esposa/trofeo del industrial armamentista Fritz Mandl.

Puppe Mandl, hija de Fritz, cuenta la anécdota sobre las copias de Éxtasis que su padre intentó desaparecer cuando cazó a Hedy: Había un italiano que hacía copias y se las vendía muy caras a mi viejo, hasta que se dio cuenta del cuento… Hedy era divina, simpatiquísima, la vi en Nueva York y Miami. Después del enojo de papá, mantuvieron una relación amistosa. Por algún lado tengo correspondencia, le mandaba telegramas firmados Conejito… …Fabricaciones Militares tiene el logo igual al de la familia Mandl.

Ya sin Hedy, Fritz desembarcó en Buenos Aires en octubre de 1938. Traía un Rolls, a su padre (con estancia en Auschwitz), a la hermana Renée, a su banquero privado, a la amante Hertha Schneider y setecientas toneladas de oro (a partir del 12/8/45 todo el mítico oro del Banco Central).

Mandl, afectado por la guerra en sus fuentes europeas de producción, imaginaba reproducir aquí su imperio siderúrgico y armamentista (fábricas de Hirtenberg a treinta kilómetros de Viena; 25.000 obreros, municiones: ayudó a los señores feudales polacos en su embestida a la Unión Soviética, al rearme de la Alemania nazi. Vendió a su amigo, el Duce, para aplastar a los etíopes (56.000 proyectiles de gas arsina pero, igual, italianos castrados en Gondar). 

Armó a Bolivia en guerra con Paraguay (mientras el unquillense Daniel Antokoletz negociaba la paz).

En La Cumbre compra el Castillo Blanco, se aloja en sus dieciocho habitaciones. A mediados de los setenta deja de frecuentarlo, miedo al secuestro, muere en Viena.

Luego, en los noventa (esto ya no está en la novela de Puig), sus hijos le ceden el castillo al secretario de Inteligencia, Hugo Anzorreguy, a cambio de pagar impuestos y mantenerlo. Figura como “colonia de vacaciones” de la Side.

Corach, Kohan, Hernández, Macri, Kammerath, Moliné y el jefe Menem duermen en sus habitaciones. “La radiografía de Anzorreguy no baja de los 400 millones de dólares.

No se olvide de los dos millones mensuales de gastos reservados de la secretaría y no olvide tampoco que fue artífice de la privatización de YPF”, leo. El entonces Señor 5 (el jefe de la central de inteligencia), está acusado en el juicio del Atentado a la Amia ya que el dinero utilizado para sobornar a Telleldín -otro de los acusados-, un total de 475.000 dólares, salió de los fondos reservados de la Side, “por decisión del entonces presidente”, según declaró Anzorreguy ante el Tribunal Oral Federal 3.

Pd: Gran parte de este escrito fue hecho con retazos de textos robados (fair use / entre tanto robo, muerte y locura, el gesto de apropiación puede ser pensado como correspondencia entre contenido y continente, forma y figura argentina).



23 Agosto 2019
Whatsapp
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar