La Corte libra una batalla interna por los mecanismos de elección

Lorenzetti desacreditó la designación de Rosatti como presidente del máximo tribunal

La Corte Suprema de Justicia de la Nación inaugurará el próximo viernes 1° de octubre una nueva etapa marcada por la llegada de Horacio Rosatti a la presidencia y la fricción interna que generó el cuestionamiento que hizo el ministro Ricardo Lorenzetti a los mecanismos de esa elección. La tensión ya explícita entre los cinco cortesanos se hizo pública al cierre de la semana pasada a decisión de sus propios miembros, cuando Lorenzetti cuestionó la elección de Rosatti en una carta que le envió a sus pares, y a medios de comunicación, en la cual denunció que se realizó mediante un procedimiento “irregular” por el cual se repiten “vicios moral y jurídicamente descalificados”.

Como se recordará, Rosatti había sido elegido como presidente del alto tribunal luego de ser propuesto por Juan Carlos Maqueda y apoyado por el titular saliente, Carlos Rosenkrantz, que quedó como vicepresidente. Una fórmula que resultó consagrada por el apoyo de esos tres mismos jueces. La decisión se tomó pese a que Lorenzetti no participó, razón por la cual su colega Elena Higton solicitó una prórroga del acuerdo, que Rosenkrantz rechazó.

En el texto que remitió a sus colegas, Lorenzetti planteó que “la designación de autoridades por medio de acuerdo extraordinario es irregular”, porque “normalmente se celebra por acuerdos ordinarios”. “Todos sabían que el suscripto estaba representando al país en la reunión de un organismo internacional (Uni-droit) con la participación de juristas de todos los continentes. Es decir, no era una tarea privada, sino institucional”, subrayó. Por tal razón, para el ministro de la Corte, la fecha impuesta para la renovación de autoridades se trató de “una decisión apresurada”.

“Ello ‘no es ético no razonable’ como lo señalara el juez (Enrique) Petracchi de manera clara y contundente (acordada 27/2000) y se podría haber evitado simplemente con hacer el acuerdo el martes 23 o el martes 28 de septiembre”, fundamentó. Consideró en esa línea que el “autovoto” es una práctica “censurada” porque pone en duda “la legitimidad del acto”. “Por lo tanto, deseo dejar expresado claramente que ese tipo de actos contradice los precedentes y la tradición de la Corte, y ha afectado el prestigio de la institución y de la elección misma”, puntualizó Lorenzetti, quien en los últimos tiempos no ocultó su deseo de volver a la presidencia del tribunal y que, por lo tanto, intentó romper la mayoría de Rosatti.

 
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