Los desafíos y claves para un parto respetado

Profesionales de diferentes áreas coincidieron que lo central para las madres y las familias es la información y el acceso a políticas públicas. Además, explicaron todas las instancias para llevarlo a cabo, desde la gestación hasta la lactancia.

Un parto respetado implica otras instancias más allá del nacimiento en sí, tanto previas como posteriores, en las que tienen que garantizarse ciertas pautas, contención y acompañamiento a las mujeres y personas gestantes.

Profesionales de diversas áreas coincidieron en que la clave es la información y el acceso a políticas públicas para las madres y las familias.

La gestación y el rol de la doula

Siempre hubo mujeres acompañando a otras al momento de parir y en el mundo actual son las doulas. Su tarea es asistir, informar y acompañar a las gestantes y a sus parejas en la búsqueda de un parto respetado, sin violencia obstétrica. “La idea es tratar de lograr, lo más que se pueda, el ideal del parto que tengan”, explica Romina Noya, doula y puericultora.

Noya relata que “lo que más buscan las parejas y las mujeres es un profesional que las espere, que no las infantilice, que haga la menor cantidad posible de intervenciones al momento del parto, que las escuche, que sepan su nombre”. Gran parte de estos ítems responden a indicios de violencia obstétrica, muchas veces invisibles.

La pandemia sigue modificando escenarios y, para quienes trabajan con lo emocional, la adaptación a las plataformas virtuales es un desafío. “En la previa al parto, en este contexto, hago encuentro virtuales donde trabajamos los miedos y sensaciones que puedan nublar el momento del trabajo de parto, compartimos información científica sobre lo fisiológico, qué esperar y señales de alarma”, cuenta la especialista.

Antes del Covid, estos encuentros eran presenciales y facilitaban la información de cómo acompañar y asistir: “Ahí puedo leer a la mujer que estoy acompañando de una manera diferente, puedo ver y sentir lo que me dice y lo que aún no puede verbalizar. También conozco su casa, el lugar donde se encara su trabajo de parto cuando éste suceda”.

Frente a la nueva realidad, las herramientas digitales lograron que el trabajo de las doulas pueda adaptarse al momento y que el foco siga siendo el mismo. “La base de nuestro acompañamiento es la información y darle protagonismo a esa mujer", explicó.

Parir en otra casa, pero que también sea propia

Alemania, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y México son algunos de los países que cuentan con Casas de parto. Son espacios dirigidos por parteras donde las mujeres con embarazos de bajo riesgo van a parir de manera respetuosa y donde su familia también tiene protagonismo.

Sandra Laporta vivenció esa experiencia en México y tiene desde hace años un proyecto para traerla a la Argentina: “Son lugares ideales para parir porque allí la mujer se siente cuidada por parteras, con la familia que elige para que la acompañe”.

Una Casa de partos es literalmente una vivienda con muchas habitaciones preparadas, un salón de usos múltiples y consultorios. “Muchas mujeres no pueden parir en sus casas por un montón de razones, entre ellas porque viven con otras personas o tienen miedo”, dice Laporta.

Hoy en día, los partos en casa son costosos económicamente y pocas personas pueden acceder a ellos. La propuesta de Laporta y su compañera, Ana Giménez, es que sea una política del Estado: “Es la salida para quienes no pueden acceder a un parto en casa. Queremos casas de parto que sean parte de una política de salud”.

Laporta destaca también lo que se mueve a nivel colectivo cuando llega un nuevo integrante: “Se trabaja lo comunitario, porque el parto es un evento social: modifica no sólo a la pareja, si no también a la sociedad, su familia y al barrio”.

El proyecto fue presentado ante el ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires en la gestión de María Eugenia Vidal, pero nunca tuvieron respuesta institucional.

El alimento que nutre y sana

En la canción Todas las hojas son del viento, Luis Alberto Spinetta entona: “Cuida bien al niño, cuida bien su mente, dale el sol de enero, dale un vientre blanco”, y remata un poco más despacio: “Dale tibia leche de tu cuerpo”.

"Si las mujeres tienen información y acompañamiento, pueden establecer una lactancia si lo desean", dice la puericultora Paola de los Santos.

"Hay muchísimos mitos con respecto a dar la teta que siguen rondando. Creo que el que está más arraigado es el que dice que si el bebé llora es porque tiene hambre y no quedó satisfecho y que las mujeres no producimos suficiente leche, cuando está comprobado que la mayoría generamos un 30% más de leche de la que necesitan nuestros bebés", sostiene la autora de "Yo doy la teta".

"Hay muchos profesionales que no se actualizan en su formación y que repiten consignas antiguas que no se condicen con la realidad de las mujeres", lamenta De los Santos.

¿Qué sucede cuando una mujer no quiere o no puede amamantar? ¿La leche de fórmula es la única salida? “Existe una proporción de bebés recién nacidos que no pueden ser puestos al pecho por diversos motivos. En esos casos, fomentamos que la mamá se extraiga leche y con ella alimenten a ese bebé que queda internado”, cuenta Guadalupe Mangialavori, coordinadora del área de nutrición de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del ministerio de Salud de la Nación.

Mangialavori asegura que “quienes reciben la leche de sus propias madres tienen recuperaciones mejores y más rápidas, menores tasas de hospitalización y en general la evolución es mucho mejor que cuando se le brinda fórmula”.

Sin embargo, hay mujeres que no pueden sacarse leche o eligen no hacerlo. Para eso existen los bancos de leche materna, donde las madres donan para que otros niños puedan experimentar lo relatado por Mangiavori.

En Argentina hay hospitales con bancos de leche ubicados en Chaco, Corrientes, Río Negro, Neuquen, Mendoza, CABA, Provincia de Buenos Aires y Córdoba. “Hay varias provincias que están trabajando para tener los propios y mientras, hacen red de referencia con el banco de leche de otra provincia enviándoles la leche cruda y el hospital la devuelve pasteurizada”, detalla la funcionaria.

Durante 2019, en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá 563 mujeres donaron leche, que llegó a más de 300 bebés.

La jefa de nutrición de la Maternidad, Maria Jose Quiroga, se sorprendió cuando notó que durante la cuarentena aparecían más donantes que antes: “Creo que tiene que ver con que las mamás están en sus casas con sus bebés. Más tiempo para dar el pecho y extraer para juntar, y donar es una demostración de altruismo en las mujeres y es excelente en estos tiempos”.

Una profesión silenciosa y revolucionaria

Las puericultoras están fuera de la regulación en cuanto a derechos laborales. Rocío Albornoz, de la Unión de Puericultoras Argentinas, advierte que “hay una urgencia e importancia del reconocimiento de esta asistencia como profesionales sanitarias”.

 La puericultora es, o debería ser, quien garantiza a la mujer el acceso a la información y asistencia en relación a la lactancia materna, pero no sucede de manera abarcativa. “La atención termina siendo un tanto elitista, las mujeres que se atienden en sanatorios privados cuentan con el servicio y las que se atienden en sistema público, que son en la inmensa mayoría, no”.

La diputada nacional Vanesa Siley presentó un proyecto de ley en marzo de este año y la senadora Silvia Sapag impulsó una réplica para que se trabaje en ambas cámaras. Si bien el contexto de la pandemia tiene paralizados este tipo de presentaciones, esperan que pueda avanzar.

“El proyecto de ley tiene dos objetivos- ilustra Albornoz-, primero buscar el reconocimiento de los derechos laborales de cientos de trabajadoras que ejercen sin regulación. Leemos que al ser una profesión feminizada, relacionada con tareas de cuidado, quedó encasillada dentro del voluntariado y esto debe cambiar porque somos profesionales formadas y comprometidas como cualquier otro”.

El segundo objetivo es garantizar el acceso a atención idónea para todas las personas que la necesiten. “Queremos romper con la lógica elitista de la profesión e igualar los derechos de quienes se atienden en el ámbito público con quienes se atienden en el privado”, enuncia Albornoz.

El acceso a la información se impone como una necesidad a la hora de parir de manera más respetuosa. Por ello, el rol activo del Estado también es parte de los pedidos de las diversas profesiones que rodean un momento tan importante.

 
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