Trabajadores de la economía popular fabricaron más de 100 mil barbijos

Integran más de un centenar de unidades productivas en la ciudad de Córdoba y pertenecen a organizaciones sociales, cooperativas y asociaciones civiles.

La actividad laboral les permitió generar ingresos genuinos en momentos en que la pandemia de Covid-19 está minando sus economías familiares.

Los barbijos se incluyeron en los kits sanitarios destinados a sectores vulnerables, beneficiarios de la Tarjeta Social.

En el marco de las acciones que el Gobierno de Córdoba está realizando para combatir el coronavirus, trabajadores y trabajadoras de la economía popular de la ciudad de Córdoba confeccionaron más de 100 mil barbijos de tela, actividad que los ayudó a generar ingresos en momentos en que no los tienen, a visibilizar ante la sociedad sus capacidades productivas e, indirectamente, a colaborar con los cuidados sanitarios que las familias de grupos vulnerables beneficiarias de la Tarjeta Social necesitan en la actual coyuntura pandémica.

Los barbijos fueron incluidos en los kits de protección contra el Covid-19 destinados a sectores vulnerables, programa anunciado el martes por el gobernador Juan Schiaretti. Ya se están distribuyendo entre beneficiarios de la Tarjeta Social en la ciudad de Córdoba y poblaciones del Gran Córdoba.

Con la fabricación de barbijos se generó un ingreso económico para estos trabajadores de la economía popular, pertenecientes a más de 100 unidades productivas de Córdoba capital.

El trabajo fue realizado por miembros de las siguientes organizaciones sociales: Mutual Carlos Mugica, Centro Trans Córdoba, Córdoba Diversa, Movimiento Evita, Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa (CCC), Movimiento Octubres, Encuentro de Organizaciones, Federación de Organizaciones de Base (FOB) y Frente de Organizaciones en Lucha (FOL).

Además, participaron las cooperativas Trabajo y Dignidad, Felipe Varela e Textil Integral Futura; las asociaciones civiles Brisas de Esperanza, Pasito a Pasito, Aprendiendo a Volar y Creciendo Juntos; y la Red de Centros Vecinales, entre otras organizaciones.

Los barbijos están elaborados con telas de distintos colores y son lavables.

La Provincia suministró a las organizaciones sociales y cooperativas las telas, los insumos necesarios y el modelo de barbijo a seguir para la confección, además de pagarles por el trabajo. En tanto, los trabajadores de la economía popular pusieron su mano de obra, valiéndose de máquinas de coser y otros elementos para la producción de barbijos. El Ministerio de Promoción del Empleo y la Economía Familiar coordinó la actividad.

Algunas experiencias

La Cooperativa Felipe Varela, del barrio homónimo de la ciudad de Córdoba, confeccionó 3.738 barbijos en dos tandas: la primera de 1.800 (en color azul) y la segunda de 1.938 (en color amarillo). Trabajaron nueve mujeres y dos hombres desde sus hogares, aunque la producción final se centralizó en la sede barrial. Algunos se encargaron de cortar la tela y otros de la costura. La mayoría de estas 11 personas se desempeñaba en el rubro textil antes de que comenzara la pandemia.

Agustina Murcia, presidenta de la Cooperativa Felipe Varela, destacó la iniciativa de la Provincia. “Fue una experiencia sumamente fructífera, repercutió de forma positiva en los trabajadores de la economía popular, que hoy no pueden salir a trabajar por lo que está pasando y saben que se utilizará lo que produjeron”, dijo.

Murcia ponderó “la articulación que hubo entre el Estado y los trabajadores para dar respuesta a las necesidades de salud de mucha gente”, al tiempo que opinó que “sería muy bueno que la iniciativa se sostenga en el tiempo”.

Por el Centro Trans Córdoba y por Córdoba Diversa participaron 20 personas, que confeccionaron más de dos mil barbijos de colores gris y bordó. Utilizaron el equipamiento que poseen en los talleres textiles de cuatro lugares de la Capital provincial, distribuidos en las zonas norte, sur, este y oeste. Estas organizaciones rescataron la decisión del Estado de avanzar en la iniciativa y consideraron que se trata de una experiencia “innovadora”.

En barrio Patricios, cinco personas que pertenecen al Movimiento Evita fabricaron 1.100 barbijos en colores turquesa y marrón claro. La tarea se efectuó en el taller de un espacio barrial donde se encuentran las máquinas de coser. Antes, en abril, estos trabajadores ya habían producido barbijos.

Ramona Rodríguez, vocera del grupo de Patricios, afirmó: “Estamos conformes, fue algo muy bueno, una salida laboral y una ayuda para varios hogares; en este barrio la mayoría de nuestras familias hace changas en albañilería y construcción”.

En barrio Colinas del Cerro, cinco mujeres de la cooperativa del lugar confeccionaron mil barbijos en un taller instalado en un centro cultural. Estas trabajadoras de la economía popular no consiguen empleo, de manera que esta labor las ayudó. Llevaron máquinas de coser y se abocaron a la producción de barbijos.

Gabriela Gauna, coordinadora de la Cooperativa Colinas del Cerro, dijo que la experiencia “fortaleció” al grupo de mujeres.

“No tenemos trabajo genuino con frecuencia y esta experiencia del Estado de contratarnos como costureras nos favorece para pasar este duro momento de la pandemia, nos da otra alternativa laboral”, indicó Gauna. Y agregó después: “Está bueno que el Estado confíe en nosotras como trabajadoras de la economía popular”.

 
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